Manuel Cabrera ultima detalles para viajar a Asunción y ser de la partida en el Iberoamericano U18 de atletismo. El quebrachense es símbolo de esfuerzo: viaja tres veces a la semana a Paysandú, donde entrena salto alto y luego camina a la terminal de ómnibus para volver a su ciudad y concurrir al liceo.
Su vínculo con el atletismo comenzó con los encuentros escolares (“vine a pasar un rato con mis amigos”, dice). Ganó, se entusiasmó y comenzó ese sacrificio de viajar a Paysandú.
“Primero me pagaba los viajes con el dinero que generé en un mini lavadero que hice para costear los gastos. Y después el liceo me aportó la boletera”, dijo a Chicos las Pelotas.
Hoy, Manuel reconoce que “no me imaginaba competir en un Iberoamericano, pero se dio la posibilidad el último día (accedió a la marca el último día posible) y voy a aprovechar la oportunidad”.
El quebrachense, que saltaba una cuerda sostenida por broches para la ropa en dos palos, y a quien el padre le recomendaba que saltara los alambrados, hoy tiene su chance internacional. “No sé qué me voy a encontrar. Pero voy con lo que tengo, confiando en el proceso”, dijo.
Mirá un poco más de su historia. Porque lo lindo es estar antes: después, está cualquiera.

