El ultramaratonista Jacinto Rivero llegó hoy a Atenas para descansar y ultimar detalles de cara al Spartathlon, la clásica prueba de ultrafondo que se corre desde 1983 uniendo Atenas con Esparta, sobre 246 kilómetros.
La competencia, una de las más exigentes y famosas del mundo, se desarrollará sobre un máximo de 36 horas, largando el próximo sábado, cuando el sanducero luzca en el pecho el número 113.
Hoy, Rivero llegó a Grecia tras un extenuante viaje. “Recién nos instalamos en el hotel. Fue un viaje cansador, porque hubo escala en Mallorca y luego una espera de cinco horas en Atenas. Está caluroso, pronostican unos 30 grados”, dijo Rivero a Chicos las Pelotas.
Rivero viajó junto a otros dos atletas que formarán parte de la Spartathlon, Federico Molina y Karen Goicoechea, así como con otras dos personas que los asistirán en auto, durante el recorrido.
La travesía, con la que se intenta recrear el recorrido del corredor ateniense Filípides en el año 490 AC, corriendo desde Atenas a Esparta para pedir ayuda contra los persas, será durísima.
Los terrenos son accidentados, al punto que se deben subir y bajar los 1.200 metros del Monte Partenio, y hay nada menos que 75 puntos de control que son estrictos con los horarios previstos de corte: quien no pase a la hora señalada, queda afuera de carrera.
