El ultramaratonista sanducero Jacinto Rivero comenzará en breve, sobre la una de la mañana de la próxima madrugada de nuestro país, a recorrer su máximo sueño: la Spartathlon.
La travesía de ultrafondo, una de las más importantes del mundo, tendrá a Rivero luciendo el número 113 en su dorsal cuando inicie la competencia de nada menos que 246 kilómetros, uniendo Atenas con Esparta.
La competencia se desarrolla desde 1983, y los deportistas tienen 36 horas para realizar el recorrido, complicado, por cierto. Es más: hoy las temperaturas fueron altas y se espera que la lluvia dificulte un poco más las cosas.

“Hoy es tiempo de descanso. Salimos mañana a las 7 de la mañana, a la una de Uruguay. Las temperaturas son elevadas, andarán por los 27 y 28 grados, se prevé lluvia cuando estemos llegando a la zona de Esparta, en la noche de mañana. Es lo que se pronostica, ojalá que no, lluvia hasta el domingo, porque complica más de lo que supone la carrera”, dijo esta tarde el atleta a Chicos las Pelotas.
Rivero confesó que “tengo un poco de ansiedad, una mezcla de sensaciones como sucede con este tipo de carreras, y especialmente por el Spartathlon en sí mismo”.
Fue tiempo de cenar temprano porque a las 5 de la mañana locales hay que estar en pie para desayunar. “La noche será corta y se va a dormir poco, porque uno ya está con la cabeza en la largada”, se sinceró.
El desafío es durísimo. Rivero, junto a los también uruguayos Karen Goicoechea y Federico Molina, será acompañado por tres asistentes, que irán en auto. “Tenemos dos autos, en los que irán los asistentes, que nos pueden ayudar en 16 puestos permitidos, pero el primero recién está a los 43 kilómetros”, comentó Rivero. El segundo puesto de asistencia está a los 78 kilómetros, y luego se establecen a distancias más cortas.
“En total son 75 puntos de control”, en los que hay que llegar a tiempo, de acuerdo con lo establecido.
¿Qué plan de carrera tiene Rivero? “La idea es poder llegar a la mitad del recorrido con un margen de tres horas a favor, que me permitan luego enfrentar la montaña (Monte Partenio) con cierta tranquilidad. Obviamente que todo depende de cómo llegue físicamente a ese punto”, dijo.
El objetivo está claro: llegar. “Tratar de cumplir con ese gran objetivo que me tracé hace muchos años. Estoy acá y hay que dar pelea. Ojalá pueda llegar. Pero sí es seguro que daré todo hasta que no pueda más”, reafirmó.
