Al comenzar el año los planes incluían competir en los Seis Días de Hungría o en la PT 281+ Portugal, dos carreras muy diferentes, que requerían preparaciones también distintas. Pero pasaron los primeros días de este 2026, el primer mes, y en febrero la idea de Jacinto Rivero mutó completamente: el objetivo del año serán los 1.000 kilómetros de la mayor ultramaratón de América del Sur, que se vivirá del 17 al 26 de setiembre en São Lourenço.
No solo mutaron los objetivos, sino la exigencia, que será extrema. “Lo de Hungría era complicado con la logística, Portugal estaba en julio y si bien no está descartado, es muy difícil que vaya porque decidí intentar los 1.000 kilómetros en el Estado de Minas Gerais”, dijo el ultramaratonista sanducero a Chicos las Pelotas.
El atleta se metió de lleno en la cabeza otro objetivo extremo. Pasó de 200 y pico de kilómetros, a estos 1.000, que significarán otra preparación, otro esfuerzo y, también, otras expectativas.
“Hay que soñar en grande, y despierto tratar de cumplir esos sueños. Vamos a intentar, después se verá hasta dónde puedo llegar. Pero hay que plantearse objetivos grandes para motivarnos”, dijo Rivero, convencido de disfrutar la intensa preparación y también esa participación que insumirá correr 1.000 kilómetros en 10 días.
“Será la séptima edición de la competencia, que es durísima. Me invitaron hace dos años, pero estaba metido en la posibilidad de la Espartatlón. Pero ahora decidí apostar por este desafío, para el que ya fui aceptado”, explicó.
Rivero dijo que “solo se aceptan 30 cupos, pero cumplí con todos los requisitos”, y dejó en claro que será todo un desafío dado que “han corrido al momento básicamente brasileños y dos chinos, y en seis años solo pudieron culminar la prueba 23 atletas. Es muy duro, porque tenés que hacer como mínimo 100 kilómetros por día”.
El nuevo objetivo ya está marcado con rojo en el calendario. “Me voy a enfocar en eso, en lo más grande, porque va a ser un desgaste grande. Preparar la cabeza, que para esto es todo: si bien hay que entrenar mucho, hay que preparar la cabeza”, dijo.
Igual, en abril correrá las 24 Horas, que se desarrollarán en Durazno. Como prámbulo, preparación y buscando un pasaje, seguramente, para alguna otra “locura”. Es que Rivero no se quiere quedar con las ganas de nada: “en Durazno voy a competir para intentar tener una marca para algo que pueda surgir. Y en el camino, si aparece algo que pueda servir para prepararme para Brasil, lo voy a tomar”.

