
La espera se terminó. Este jueves comenzará el Mundial 2026, el más grande de la historia, con 48 selecciones, 104 partidos y tres países organizadores. Pero más allá de los números, mañana la pelota empezará a hablar.
La primera jornada tendrá únicamente dos partidos, ambos correspondientes al Grupo A: México enfrentará a Sudáfrica en el encuentro inaugural, y luego Corea del Sur se medirá ante República Checa.

México – Sudáfrica, el partido que abre el Mundial
El primer partido del Mundial se jugará mañana desde las 16 horas de Uruguay, en el Estadio Ciudad de México, el histórico Azteca.
México llega con toda la presión de ser anfitrión. Jugar en casa siempre es una ventaja, pero también una responsabilidad enorme. El equipo mexicano buscará comenzar con el pie derecho en un grupo en el que cada punto puede ser decisivo, sobre todo en este nuevo formato, donde también clasificarán algunos terceros.
El debut tendrá además una carga histórica especial: México y Sudáfrica ya se enfrentaron en el partido inaugural del Mundial 2010, en Johannesburgo. Aquella tarde, Siphiwe Tshabalala marcó uno de los goles más recordados de las últimas Copas del Mundo, pero Rafael Márquez igualó para México y el partido terminó 1 a 1.
Dieciséis años después, volverán a encontrarse para abrir otra Copa del Mundo.
Sudáfrica regresa a un Mundial con el objetivo de demostrar crecimiento y competir en una serie exigente. Para los africanos, sumar en el debut sería un paso enorme pensando en la pelea por la clasificación. México, en cambio, tiene la obligación de hacerse fuerte ante su público y empezar a construir desde el primer partido.

Corea del Sur – República Checa, un cruce clave para el grupo
El segundo encuentro de la jornada se disputará desde las 23 horas de Uruguay, en Guadalajara.
Corea del Sur y República Checa protagonizarán un partido que puede tener un peso enorme en el desarrollo del Grupo A. Con México como local y Sudáfrica buscando dar el golpe, este cruce aparece como una oportunidad directa para tomar ventaja en la pelea por avanzar.
Corea del Sur llega a su 12ª participación mundialista y mantiene una tradición fuerte en la competencia. Su mejor actuación fue en 2002, cuando alcanzó las semifinales como anfitrión. Desde entonces, se transformó en una selección habitual en la Copa del Mundo, siempre competitiva, intensa y con futbolistas capaces de marcar diferencias.
República Checa, por su parte, vuelve a un Mundial después de una larga ausencia. No participaba desde Alemania 2006, por lo que este regreso tiene un valor especial. Su historia, tomando también el recorrido de la antigua Checoslovaquia, incluye dos finales mundialistas, en 1934 y 1962.
El antecedente más reciente entre ambos fue en 2016, cuando Corea del Sur venció 2 a 1 en un amistoso. Ahora el contexto será muy diferente: estreno mundialista, puntos en juego y una fase de grupos que no permite especular demasiado.

Una primera jornada para empezar a entender el Mundial
La jornada inaugural servirá para empezar a medir el pulso de un torneo completamente nuevo.
El formato de 48 selecciones cambia la lógica de la fase de grupos. Ya no solo avanzarán los dos primeros de cada serie, sino también los ocho mejores terceros. Eso puede hacer que cada gol, cada punto y cada diferencia final tengan un peso decisivo.
México intentará imponer la localía desde el arranque. Sudáfrica buscará repetir el impacto emocional de 2010. Corea del Sur quiere confirmar su condición de selección mundialista estable. República Checa vuelve con hambre después de 20 años de ausencia.
Mañana comienza el Mundial. Y, como siempre, el primer día ya puede empezar a escribir historias.
