
Mohamed Ouahbi lo había anticipado en la víspera: «Va a ser el partido más complicado de nuestro Mundial, y raramente me equivoco.» Y así fue, al menos durante el primer tiempo. Canadá salió decidido en el NRG Stadium de Houston ante una marea de hinchas marroquíes que colmaron las tribunas desde temprano, con el termómetro superando los 30 grados desde la mañana. Los canadienses generaron ocasiones, dominaron tramos del juego y chocaron con la solidez defensiva de Marruecos y las manos de Yassine Bounou, siempre decisivo. El primer tiempo se fue en blanco.
La baja de Ismael Saibari por lesión antes del descanso fue un golpe duro para los africanos, pero Marruecos ya aprendió a gestionar las adversidades. En el complemento, el guion cambió. Al minuto 50, Azzedine Ounahi abrió el marcador con un potente disparo desde fuera del área que se coló pegado al poste, dejando sin reacción al arquero canadiense Maxime Crépeau. El gol nació de una jugada a balón parado diseñada por el propio Ouahbi, un tanto preparado con precisión quirúrgica.
Canadá intentó reaccionar, pero el partido ya era de Marruecos. Al minuto 81, Ounahi volvió a golpear tras un contragolpe iniciado por Brahim Díaz para sellar su doblete personal y dejar el marcador 2-0. El mediocampista marroquí, que solo había anotado dos goles en todo el 2026, eligió el escenario justo para su mejor noche.
En los minutos finales, Canadá se lanzó al ataque de manera desesperada. El arquero Crépeau subió al área rival en un tiro de esquina buscando el descuento, pero Bounou rechazó el balón y evitó el peligro. Lo que vino después fue la sentencia: Rahimi, tras estrellar un cabezazo en el larguero instantes antes, aprovechó otra asistencia de Brahim para el definitivo 3-0 pasado los 90 minutos.
Marruecos ya aprendió a jugar, y a ganar, como un grande. Con capacidad de sufrir, con Bounou siempre decisivo en la portería, con una defensa sólida y con pegada a la hora de castigar en las escasas oportunidades creadas. Lo había demostrado ante Países Bajos en dieciseisavos, remontando en penales. Lo volvió a demostrar en Houston.
Para Canadá, la eliminación duele por el contexto: cayó en casa, ante su propia afición, en su primera aparición en unos octavos de final mundialistas. El ganador del partido fue el primer cuartofinalista confirmado de este Mundial 2026, y espera rival: el vencedor del cruce entre Francia y Paraguay.
