
El Club Remeros Paysandú vuelve a mirar con atención el nivel del río Uruguay y comenzó a tomar medidas preventivas ante la creciente que se espera para los próximos días.
Por el momento, la situación no obliga a suspender las actividades, pero la institución costera decidió adelantarse a lo que pueda suceder y trasladó buena parte de sus materiales hacia sectores más seguros.
“Subimos los botes más grandes y casi toda la sala de aparatos al gimnasio cerrado del primer piso”, explicó el entrenador de remo Mauricio López, haciendo referencia a los movimientos que se han llevado adelante en los últimos días.
La medida fue tomada de manera preventiva, teniendo en cuenta que el agua continúa avanzando y que el club conoce demasiado bien los problemas que puede generar una nueva inundación.
“El resto de las actividades sigue desarrollándose de manera normal. El remo y la piscina funcionan normalmente, también el tenis y el funcional. Por el momento estamos simplemente previendo lo que puede llegar a pasar. El agua todavía está un metro por debajo”, señaló López.
La cancha de pelota ya tiene agua, algo habitual en estas situaciones debido a las filtraciones, aunque el resto de las instalaciones todavía puede utilizarse con normalidad.
De todas maneras, en Remeros ya se trabaja pensando en los diferentes escenarios que puede provocar la creciente. Como ha ocurrido en otras oportunidades, la intención es encontrar alternativas para que las actividades puedan continuar en caso de que el río termine ingresando al club.
También comienza a ser importante la colaboración de clubes e instituciones amigas, que en anteriores inundaciones han abierto sus puertas para recibir a los deportistas y permitir que continúen entrenando.
Por ahora, la situación está controlada. Pero Remeros vuelve a prepararse, una vez más, ante una realidad que se repite cada vez que el río Uruguay comienza a crecer.
