
Alfonso Orihuela vivió en Bélgica uno de los momentos más importantes de su carrera dentro del automovilismo internacional.
El uruguayo, oriundo de Guichón, integró el panel de comisarios deportivos del Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1, disputado en el histórico circuito de Spa-Francorchamps.
La presencia de Orihuela quedó registrada en la documentación oficial de la Federación Internacional del Automóvil. El sanducero formó parte del grupo de comisarios junto al alemán Gerd Ennser, el australiano Matthew Selley y el expiloto portugués Pedro Lamy.
No fue una visita ni una participación simbólica. Orihuela ocupó uno de los lugares encargados de analizar los incidentes producidos durante el fin de semana y tomar decisiones sobre posibles infracciones al reglamento.
“Spa es un circuito legendario, como Monza y Silverstone. Me pone la piel de gallina haber sido comisario deportivo de una fecha de la Fórmula 1. Si me decías que iba a hacer esto hace unos años, no te lo creía”, expresó en diálogo con el periodista especializado Flavio Bonavena.
La tarea de un comisario deportivo es tan importante como poco visible para el público.
Mientras los pilotos compiten en la pista, los comisarios estudian posibles infracciones, reciben los informes, observan las imágenes disponibles, escuchan a pilotos y representantes de los equipos y determinan si corresponde aplicar una sanción.
“Nosotros, como comisarios deportivos, somos los que tenemos que definir las penalizaciones. En estos días tuve que estudiar al detalle el reglamento de la Fórmula 1, que ha tenido cambios importantes este año”, explicó Orihuela.
Su nombre apareció, por ejemplo, en resoluciones oficiales vinculadas a situaciones ocurridas durante los entrenamientos y la carrera en Spa. Una de ellas correspondió a una investigación por un incidente protagonizado por el auto número 44 de Lewis Hamilton.
El desafío tuvo además un valor especial por el lugar en el que se desarrolló.
Spa-Francorchamps es uno de los circuitos más reconocidos de la historia del automovilismo. Su trazado, ubicado entre bosques y desniveles naturales, forma parte de la Fórmula 1 desde los primeros años del campeonato y es escenario de algunas de las curvas más famosas de la categoría.
Allí, en una de las pistas más emblemáticas del mundo, un hombre nacido en Guichón tuvo la responsabilidad de integrar el grupo que debía aplicar el reglamento de la máxima categoría.
“Me animaría a decir que soy el primer uruguayo en estar en una fecha mundialista tan importante como comisario. Es increíble. Mis compañeros eran de Alemania, Australia, Portugal y Bélgica”, afirmó.
No encontramos hasta el momento un registro oficial completo que permita asegurar de manera definitiva que fue el primer uruguayo en desempeñar esa función en un Gran Premio de Fórmula 1. Pero sí está confirmado por la FIA que Orihuela integró el panel de comisarios del Gran Premio de Bélgica de 2026, un hecho inédito y de enorme importancia para el automovilismo uruguayo.
La llegada a la Fórmula 1 no apareció de un día para otro.
Orihuela ha ido construyendo una trayectoria como oficial deportivo en diferentes categorías internacionales. Actualmente recorre Europa cumpliendo funciones en competencias como la Fórmula Regional y el TCR, sumando experiencia y conocimiento dentro de las estructuras de la FIA.
“Estoy recorriendo Europa como comisario. Me toca trabajar para la Fórmula Regional, que vendría a ser la vieja Fórmula 3, y también estuve con el TCR. Ahora la próxima fecha que me toca es Imola”, contó.
La experiencia en Spa también le permitió observar desde adentro la dimensión que tiene la Fórmula 1.
“Asustan las estructuras temporales. Son casi edificios. Ibas el lunes a Spa y ya no estaban porque se las llevaban a Hungría. Por algo es la cúspide del automovilismo. Es primer nivel, impresionante”, relató.
El calendario de Fórmula 1 marca justamente al Gran Premio de Hungría como la fecha siguiente a Bélgica, mostrando la velocidad con la que toda la infraestructura debe trasladarse de un circuito a otro.
En medio de una actividad tan intensa, Orihuela también valoró el apoyo de su familia.
“Estuve poco tiempo con mi familia en Spa, media hora capaz, pero ahora estamos aprovechando una semanita de vacaciones. El apoyo es incondicional, me dan mucha fuerza”, señaló.
Alfonso Orihuela no manejó uno de los autos ni apareció frente a las cámaras durante la transmisión. Su tarea se desarrolló en una oficina, observando imágenes, estudiando reglamentos y tomando decisiones.
Pero su presencia tuvo un enorme significado.
Desde Guichón llegó hasta Spa-Francorchamps para integrar oficialmente el panel de comisarios deportivos de la Fórmula 1.
Un sanducero estuvo en el lugar donde se toman algunas de las decisiones más importantes de la máxima categoría del automovilismo mundial.
