Hay golpes que no avisan. Y este fue uno de esos.
Cuando todo empezaba a acomodarse, cuando después de tanto remar parecía que el camino se abría de una vez, Valentino Torres se quedó afuera. Afuera de todo. De lo que venía preparando, de lo que había peleado, de lo que empezaba a hacerse realidad.
El atleta sanducero no podrá competir en las próximas citas internacionales tras sufrir la fractura de tres metatarsianos en su pie derecho, producto de un accidente casual. De esos que no se explican. De esos que llegan en el peor momento, y que, si no fuera por las consecuencias, hasta dan risa.
Y vaya si el momento era especial.
Torres venía de atravesar una situación increíble: primero, con la incertidumbre por su presencia en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026. Había un cupo para Uruguay en los 400 metros con vallas y todo indicaba que era suyo. Pero en el medio aparecieron decisiones administrativas, cambios de rumbo y una pulseada que parecía dejarlo sin nada.
Sin embargo, hubo marcha atrás. Se hizo justicia. El cupo volvió a su lugar y Valentino recuperaba la posibilidad de pelear por ese sueño olímpico.
Mientras tanto, ya tenía otro desafío en la mira: los Juegos Sudamericanos Juveniles en Panamá. Las valijas casi prontas, la cabeza enfocada, el esfuerzo acumulado listo para salir a la pista.
Pero el destino frenó todo de golpe.
Radiografías, diagnóstico, yeso. Y a parar.
Se terminó, al menos por ahora, la competencia. Se cayó Panamá. Se complica Dakar. Se pausa un proceso que venía en pleno crecimiento.
Duele, claro. Porque no fue una lesión en carrera, ni en entrenamiento, ni en plena búsqueda de un resultado. Fue un accidente de esos que aparecen sin avisar y cambian el rumbo.
Pero si algo tiene el deporte —y más todavía el atletismo— es memoria y revancha.
Valentino Torres ya demostró que sabe pelearla. Que puede levantarse incluso cuando parecía que lo bajaban desde un escritorio. Ahora le tocará hacerlo desde otro lugar: el de la recuperación.
Y todo indica que va a volver. Más fuerte. Más convencido. Y con la misma idea de siempre: correr detrás de sus sueños, aunque a veces el camino se ponga cuesta arriba.
