Se terminó la espera. Después de un año sin actividad, Mauricio Márquez volverá a subirse al ring el próximo sábado en el Radisson de Montevideo, y no será una pelea más: el sanducero irá directamente por el título Uruguayo de los Medianos de la Comisión Uruguaya de Boxeo Amateur y Profesional (Cubap).
El desafío es grande. Del otro lado estará el campeón vigente, Matías Ferreira. Y además, Márquez dará un salto de categoría. Pero lejos de verlo como una desventaja, lo toma como una oportunidad.
“A pocos días del compromiso, estamos entrenando firmes como siempre para disputar el título. Subimos una categoría, pero estoy dispuesto a todo. La apuesta es quedarnos con el título”, aseguró a Chicos las Pelotas.
El cambio de división, incluso, parece favorecerlo. “Me queda mejor subir de categoría porque soy grande, alto, con extremidades largas. Me siento cómodo, rápido, y ahora toca demostrar lo que se trabajó en estos meses”, explicó, con confianza.
La oportunidad llegó después de meses complejos. Tal como había contado Chicos las Pelotas, Márquez no peleaba desde marzo del año pasado, cuando sumó su quinta victoria al hilo para mantenerse invicto. Desde entonces, no aparecían propuestas.
Hasta que llegó esta. Y no hubo dudas.
“Cuando recibimos la propuesta, al otro día ya teníamos la planificación y empezamos a entrenar. Seguimos como el primer día, firmes, con el mismo entusiasmo, la misma energía y las ganas de volver”, contó.
El proceso no fue sencillo. Entrenar sin fecha ni objetivo concreto desgasta. Y el propio boxeador lo reconoce.
“Estar entrenando y no tener pelea por delante genera desmotivación. Tenés que estar fuerte de cabeza y hacerlo porque te gusta. Volvés a las bases, a lo que te apasiona”, dijo.
Ahora, con la pelea confirmada y un cinturón en juego, la motivación cambió por completo.
“La motivación es grande porque es un título uruguayo. Hay que aprovechar la oportunidad. La idea es ir paso a paso, pero también pensar en lo que puede venir después”, afirmó.
En el camino, el apoyo es clave, aunque no siempre abunda. “El respaldo es de la familia, de una empresa local y de algún compañero que da una mano. Y la gente, que aparece cada vez que uno sube al ring. Pero después, no tenemos apoyo ninguno”, cerró.
Márquez vuelve. Invicto, con hambre y ante la oportunidad más grande de su carrera. El 27, en Montevideo, no solo peleará por un cinturón: irá a buscar su lugar.
