
Doblete de Bellingham en los primeros 38 minutos y penal de Kane selló el triunfo inglés pese a jugar más de 40 minutos con diez por la expulsión de Quansah. Quiñones y Jiménez descontaron, pero no alcanzó. El Azteca fue el último escenario mundialista en territorio mexicano.
La tormenta eléctrica que retrasó el partido una hora parecía un presagio. Cuando por fin arrancó el encuentro bajo una lluvia intermitente en el Estadio Ciudad de México, Inglaterra fue más rápida, más letal y eficaz que un Tri que llegaba invicto, sin goles recibidos y con la ilusión histórica de los cuartos de final al alcance de la mano.
El guion del primer tiempo fue una pesadilla mexicana. A los 36 minutos, Bukayo Saka desbordó por la derecha y centró con precisión al segundo palo; Jude Bellingham apareció sin marca para cabecear al fondo de la red. Apenas dos minutos después, la misma jugada, el mismo resultado: otro centro de Saka, otro cabezazo de Bellingham, 2-0. El volante del Real Madrid firmó un doblete en dos minutos y hundió al Azteca en el silencio.
México reaccionó con orgullo antes del descanso. Julián Quiñones recogió un rebote defensivo dentro del área y definió con potencia para el 2-1 a los 42 minutos, devolviendo el calor a las tribunas justo antes del descanso. El primer tiempo cerró con la esperanza encendida.
El complemento tuvo el quiebre que México necesitaba, pero en el sentido equivocado. A los 53 minutos, Jarell Quansah entró fuerte sobre Jesús Gallardo y el árbitro no dudó: tarjeta roja directa. Inglaterra debería haber sufrido con diez. No sufrió lo suficiente. Ocho minutos después, Harry Kane convirtió un penal -la jugada previa fue una mano en el área inglesa que el VAR convalidó- para el 3-1 y prácticamente sentenció la eliminación mexicana.
El Tri no se rindió. Raúl Jiménez, desde los doce pasos, descontó al 68 minuto para el 3-2 y encendió un cierre frenético en el que México cargó el área inglesa con centros desesperados. Jordan Pickford respondió con una doble atajada monumental sobre Gallardo y fue, en los minutos finales, el muro que le negó a México el empate que hubiera merecido por insistencia si no por juego.
Con esta derrota, México no logró superar la barrera de octavos de final, instancia en la que había quedado eliminada en siete ediciones consecutivas, desde Estados Unidos 1994 hasta Rusia 2018. El Tri llegaba a este partido con la mejor fase de grupos de su historia, sin recibir un solo gol en cuatro partidos, con la ilusión de jugar en casa y con un rival reducido a diez durante más de cuarenta minutos. No alcanzó. La maldición, tan vieja como el propio Mundial de 1986, sigue intacta.
Este fue además el último partido del Mundial 2026 disputado en territorio mexicano: desde cuartos de final, todos los encuentros se juegan en Estados Unidos. El Azteca se despidió de la Copa del Mundo con un resultado agridulce: el equipo compitió, pero el sueño de los cuartos volvió a escapársele de las manos.
Inglaterra enfrentará a Noruega el sábado 11 de julio en Miami, en un cruce entre dos selecciones europeas que buscan romper rachas propias.
