Nicolás Llambías dice que, al momento, solo tiene confirmada una competencia para afrontar junto al maragato Hans Hannibal: el clásico torneo en Punta del Este, a vivirse los días 10 y 11 de enero.
El Circuito Sudamericano de voley playa no tiene fecha confirmada para dar el puntapié inicial, pero el sanducero ya se alista para afrontar un año particular como será el 2026, en el que la dupla querrá poner sobre la arena toda la experiencia cosechada en el Mundial disputado en la australiana Adelaida.
“Del Circuito Sudamericano no tenemos todavía nada, pero habrá competencia como todos los años. Si no dieron a conocer las fechas todavía, supongo que vamos a comenzar en febrero”, dijo Llambías a Chicos las Pelotas quien, aseguró, para el año que está a días de comenzar, el gran objetivo son los Juegos Odesur.
Pero claro: es imposible no repasar lo que fue este 2025, especialmente con la dupla celeste compitiendo al más alto nivel, pisando las arenas de Adelaida.
“Fui al Mundial con ciertas expectativas, y las superó todas, por completo. Fue una experiencia de primer nivel, algo que no había tenido en ningún torneo. Si lo comparo por ejemplo con un Panamericano o torneos de world tour, es otra cosa”, resumió Llambías.
Y no solo en cuanto a la organización, sino también el nivel deportivo. “Estaban en todos los detalles, el hotel era impresionante, frente a las canchas. La zona en la que jugamos era divina, mucha naturaleza, al lado de un lago. Y en lo deportivo, el nivel fue espectacular”, remarcó.

Llambías y Hannibal perdieron los tres partidos de la serie, pero sumaron una experiencia que seguramente será clave para afrontar el año que se viene.
“Ante Noruega nos fue bastante bien, jugamos de igual a igual y pudimos mostrar nuestro juego. Llegamos a estar arriba, y nos motivamos para jugar ante la dupla suiza. La idea era robar algún partido para pasar la ronda. Pero enfrentamos a la dupla 1 de Suiza, y no pudimos en ningún momento tener claridad para sacar el partido adelante”, explicó.
Es que “son cosas que suceden cuando estás ahí y jugás con duplas que se mueven a este nivel un par de veces al mes, todo el año. U nosotros llegamos de competir en el Sudamericano, que es buen nivel, pero no es lo mismo que un Mundial, que es primer nivel”.
Esa es la enorme diferencia, lógicamente. “Se siente, porque falta roce internacional, más allá de que nos preparamos bien, estuvimos un mes entrenando en Brasil y tratando de competir ahí. Pero no alcanzó”, confesó.
Luego tocó otra dupla suiza, y tampoco se pudo alcanzar el resultado. “Pudimos jugar un poco mejor, era un partido ganable, pero terminé con mucha bronca porque me sacaron a mí, y si hubiera tenido menos errores de recepción podríamos haberla luchado mucho más”, confesó Llambías.
Pero la realidad es que “estamos orgullosos de que dejamos todo”, cuando “a este nivel te das cuenta lo que te brinda la experiencia y el roce internacional. Nos está faltando esa competencia”.
Pero vivir un Mundial fue único. Una experiencia que permitió sacar conclusiones para mejorar. “Y que motiva para lo que viene”, que es por demás importante.
