
La selección uruguaya dio un paso clave en la planificación del Mundial 2026. Tras un extenso proceso de análisis técnico y logístico, la FIFA aprobó la sede de concentración propuesta por la Asociación Uruguaya de Fútbol, y la Celeste tendrá su base operativa en Playa del Carmen, México, durante la disputa de la Copa del Mundo.
La elección no fue casual ni apresurada. El cuerpo técnico encabezado por Marcelo Bielsa, junto al preparador físico Diego Estavillo y el director de Selecciones Nacionales Jorge Giordano, realizó visitas presenciales y evaluaciones exhaustivas en distintas ciudades, priorizando cada detalle que pueda incidir en el rendimiento deportivo y el bienestar del plantel.
Finalmente, Playa del Carmen fue la única sede que cumplió con la totalidad de los criterios establecidos por la AUF. Allí, la delegación uruguaya se alojará en el Fairmont Mayakoba, un complejo cinco estrellas ubicado en plena Riviera Maya, reconocido internacionalmente y diseñado para combinar privacidad, descanso y preparación de alto rendimiento.
COMODIDADES POR DOQUIER
El resort cuenta con 401 habitaciones, entre suites frente al mar y bungalows independientes, y ofrece servicios de alto nivel como baños de mármol, bañeras profundas, Wi-Fi de alta velocidad y amenities pensadas para todas las edades. Rodeado de selva tropical y atravesado por canales internos, el complejo garantiza un entorno de privacidad y confort, con edificaciones de baja altura integradas a la naturaleza y vistas privilegiadas al mar Caribe.

Según la información oficial del hotel, junio es considerado temporada media-alta, con tarifas que reflejan el nivel del establecimiento: las habitaciones estándar rondan los 380 dólares por noche, mientras que las suites más exclusivas pueden alcanzar valores que oscilan entre US$ 1.150 y US$ 3.400.
Entre los factores que inclinaron la balanza a favor del balneario mexicano se destaca la infraestructura integrada, que reúne alojamiento, campos de entrenamiento, gimnasio, áreas médicas y espacios de trabajo en un mismo predio, evitando traslados diarios que en otras sedes superaban los 40 minutos. También fue clave el alojamiento exclusivo, con una distribución similar a la del Complejo Celeste, favoreciendo la dinámica interna del grupo y la necesaria privacidad en un torneo de máxima exigencia.

POCO EN EL AIRE
La planificación logística también resultó determinante. Desde Playa del Carmen, los tiempos de vuelo hacia las sedes de competencia son reducidos: a modo de ejemplo, el traslado aéreo hasta Miami, donde Uruguay jugará en dos oportunidades, es de aproximadamente una hora y cuarenta minutos, mientras que hacia Guadalajara el tiempo estimado es de dos horas y cuarenta minutos. Estos márgenes permiten minimizar el desgaste físico y optimizar los tiempos de recuperación entre partidos.
Desde el punto de vista operativo, la sede elegida se ajusta además a los lineamientos de cobertura establecidos por FIFA, que asume los costos de alojamiento y manutención de la delegación oficial, evitando gastos adicionales y concentrando todos los servicios en un mismo predio.

Las otras alternativas analizadas estaban en Estados Unidos —Tampa, Atlanta, Boca Ratón y Austin—, con el objetivo de garantizar las mejores condiciones de rendimiento deportivo, privacidad y calidad de vida durante una estadía estimada de 30 días, pero ninguna logró reunir de manera integral los requisitos que ofreció Playa del Carmen.
LOS PARTIDOS
Uruguay integrará el Grupo H del Mundial 2026 y tendrá el siguiente calendario en la fase inicial:
15 de junio: Uruguay vs. Arabia Saudita, en el Hard Rock Stadium (Miami), a las 19 horas.
21 de junio: Uruguay vs. Cabo Verde, en el Hard Rock Stadium (Miami), a las 19 horas.
26 de junio: Uruguay vs. España, en el Estadio Akron (Guadalajara), a las 21 horas.
Con la base definida y el camino marcado, la Celeste suma tranquilidad fuera de la cancha para enfocarse en lo esencial: competir al máximo nivel y llegar de la mejor manera a una nueva cita mundialista.

