El 28 de diciembre del pasado año Chicos las Pelotas había adelantado que uno de los grandes temas para el deporte olímpico de cara a este año era la transexualidad en el deporte (https://chicoslaspelotas.uy/el-desafio-que-se-viene-la-transexualidad-en-el-deporte/).
Y bien: el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció un cambio profundo en sus normas de elegibilidad que impactará directamente en el deporte olímpico: a partir de los Juegos de Los Ángeles 2028, las atletas transgénero no podrán competir en categorías femeninas y se exigirá una prueba genética para todas las participantes.
La medida fue aprobada tras meses de debate interno y marca uno de los primeros grandes movimientos bajo la presidencia de Kirsty Coventry, quien asumió el cargo el año pasado. Según explicó el organismo, la elegibilidad se determinará mediante un único test —que puede ser de saliva, hisopado bucal o sangre—, un método que ya se utiliza en disciplinas como el atletismo.
Coventry defendió la decisión al señalar que busca garantizar la equidad y la seguridad en la competencia. “Incluso las diferencias más pequeñas pueden definir una medalla, por lo que no sería justo que varones biológicos compitan en categorías femeninas”, expresó en el comunicado oficial, agregando que la política “se basa en evidencia científica y asesoramiento médico”.
Sin embargo, la medida generó críticas inmediatas. Desde la organización Humans of Sport, su directora Payoshni Mitra cuestionó el enfoque del COI, al considerar que “no protege el deporte, sino que aumenta el control y el escrutinio sobre los cuerpos de las atletas”, advirtiendo además sobre posibles riesgos para deportistas jóvenes.
El debate también alcanza a la comunidad científica. El genetista Eric Vilain, quien asesoró anteriormente al COI, sostuvo que la evidencia en este campo “no es concluyente”, lo que mantiene abierta la discusión sobre los criterios adoptados.
La nueva normativa reemplaza el modelo vigente desde 2021, que permitía la participación de mujeres transgénero bajo ciertos límites de testosterona y dejaba la decisión final en manos de cada federación. En los últimos años, deportes como el atletismo, la natación o el rugby ya habían implementado restricciones más severas.
Casos emblemáticos como el de Laurel Hubbard —primera atleta trans en competir en unos Juegos Olímpicos— o la histórica disputa legal de Caster Semenya vuelven a quedar en el centro del debate, ahora bajo un nuevo marco regulatorio.
El COI adelantó que la decisión podría ser apelada ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo y reconoció que la implementación podría enfrentar obstáculos legales en algunos países, especialmente por las restricciones en torno a pruebas genéticas.
Mientras tanto, el deporte mundial suma un nuevo capítulo en una discusión compleja y cada vez más polarizada, donde se cruzan ciencia, derechos individuales y la búsqueda de condiciones justas de competencia.
