El Mundial 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones y cientos de futbolistas llegados desde todos los rincones del planeta. Pero entre las miles de historias que se cruzarán en Estados Unidos, México y Canadá, hay una que refleja como pocas el fútbol moderno: la de los jugadores que representarán a un país distinto al que los vio nacer.
Las migraciones, las dobles nacionalidades, las raíces familiares y las naturalizaciones han transformado el mapa de las selecciones nacionales. Hoy, para muchos futbolistas, la identidad va mucho más allá del lugar que figura en el certificado de nacimiento.
Y Uruguay también tiene sus protagonistas.

Rodrigo Zalazar: nacido en España, mundialista con Uruguay
Uno de los casos en la Celeste es el de Rodrigo Zalazar. El volante nació en Albacete, España, mientras su padre, el exfutbolista José Luis Zalazar, desarrollaba su carrera en ese país.

Sin embargo, cuando llegó el momento de elegir, nunca dudó. Pese a tener la posibilidad de representar a España, optó por defender la camiseta uruguaya, la tierra de sus padres y de buena parte de su historia familiar.
Integrante de la lista definitiva de Marcelo Bielsa para el Mundial 2026, Zalazar ya acumula ocho partidos con la selección mayor entre Eliminatorias y amistosos internacionales.

Gastón Olveira: el uruguayo que jugará para Paraguay
La historia de Gastón Olveira recorre el camino contrario. Nacido en Montevideo, formado en el fútbol uruguayo y con pasos por River Plate, Torque y Olimpia, el arquero obtuvo este año la nacionalidad paraguaya tras cumplir los requisitos de residencia en ese país.
Gustavo Alfaro lo convocó primero para los amistosos de marzo y posteriormente lo incluyó en la lista definitiva para la Copa del Mundo. De esta forma, el arquero uruguayo disputará el Mundial representando a Paraguay.

Olveira había sido convocado anteriormente por Uruguay, tanto por Óscar Tabárez como por Marcelo Broli, aunque nunca llegó a debutar oficialmente con la selección mayor. Por esa razón quedó habilitado para cambiar de federación y vestir la camiseta albirroja.
Actualmente registra una aparición con la selección paraguaya absoluta y tendrá la oportunidad de sumar minutos en la máxima cita del fútbol mundial. Se dice que tiene muchas chances de comenzar siendo el arquero titular de los guaraníes.

Muslera, el antecedente más emblemático
Mucho antes de Zalazar y Olveira, Uruguay tuvo uno de los ejemplos más conocidos del fútbol sudamericano.
Fernando Muslera nació en Buenos Aires, Argentina, el 16 de junio de 1986. Cuando era apenas un bebé su familia se radicó en Uruguay, donde realizó toda su formación futbolística.

Con el paso de los años se transformó en uno de los grandes símbolos de la Celeste. Disputó cuatro Mundiales y está a nada de ser el jugador uruguayo con más Copas del Mundo encima; ganó la Copa América de 2011 y se convirtió en uno de los futbolistas con más presencias en la historia de la selección uruguaya, superando los 130 encuentros oficiales e internacionales.
Su caso demuestra que la identidad futbolística muchas veces no coincide con el lugar de nacimiento.

Un fenómeno global
Los ejemplos uruguayos forman parte de una tendencia cada vez más extendida.
Canadá contará con Alphonso Davies, nacido en Ghana, y con Jonathan David, nacido en Estados Unidos. Ecuador tendrá en su plantel al arquero Hernán Galíndez, nacido en Argentina. Argelia presentará varios futbolistas nacidos en Francia, mientras que Curazao construyó buena parte de su selección con jugadores nacidos en los Países Bajos.
En algunos casos se trata de hijos de inmigrantes. En otros, de futbolistas que crecieron en un país diferente al que los vio nacer. También aparecen procesos de naturalización y vínculos familiares que terminan inclinando la balanza a la hora de elegir una camiseta.
Porque en el fútbol moderno las fronteras siguen existiendo en los mapas, pero muchas veces desaparecen cuando llega el momento de elegir una camiseta.

