
A pocos días del comienzo del Mundial 2026, una situación protagonizada por Japón volvió a poner bajo la lupa un tema que FIFA esperaba haber dejado atrás.
La selección asiática debió modificar dos veces sus lugares de entrenamiento en Monterrey, México, debido al mal estado de los campos previstos para su preparación, en un episodio que reabrió el debate sobre la calidad de las superficies en Norteamérica tras las duras críticas que se escucharon durante la Copa América 2024.
El equipo dirigido por Hajime Moriyasu había planificado inicialmente sus prácticas en un campo perteneciente a Tigres UANL, pero el terreno presentaba sectores desparejos y zonas deterioradas luego de varios días de mal tiempo. Ante esa situación, la delegación decidió trasladarse a otra instalación reservada para las selecciones juveniles japonesas.
Sin embargo, los inconvenientes no terminaron allí.
Según reportó la prensa japonesa, la selección tampoco quedó conforme con esa alternativa y terminó realizando una segunda mudanza, instalándose finalmente en El Barrial, el complejo deportivo de Rayados de Monterrey, para continuar su preparación mundialista.
La situación llamó la atención porque ocurre apenas días antes del inicio de la Copa del Mundo y afecta a una de las selecciones más organizadas del torneo.
Un recuerdo inevitable de la Copa América
Lo ocurrido con Japón despertó inmediatamente comparaciones con la Copa América 2024, disputada también en Estados Unidos.
Durante aquel torneo, varios entrenadores y futbolistas cuestionaron públicamente el estado de algunos campos de juego y de entrenamiento.
Uno de los primeros en manifestarse fue Lionel Scaloni, quien tras el partido inaugural entre Argentina y Canadá expresó su preocupación por la calidad de ciertas superficies y sostuvo que estaban lejos de las condiciones ideales para una competencia de ese nivel.
Pero quien llevó las críticas más lejos fue Marcelo Bielsa.
El entrenador de Uruguay protagonizó una de las conferencias de prensa más comentadas de toda la Copa América al denunciar que muchos de los problemas ya eran conocidos por los organizadores y al calificar algunos campos de entrenamiento como «un desastre».
Las declaraciones del técnico rosarino recorrieron el mundo y generaron un fuerte debate sobre la infraestructura utilizada durante el torneo.
También desde Brasil surgieron cuestionamientos, con futbolistas que señalaron las dificultades para desarrollar un juego fluido sobre superficies adaptadas desde estadios de fútbol americano.
FIFA trabajó durante años para evitar nuevos cuestionamientos
Precisamente por las críticas recibidas durante la Copa América, FIFA desarrolló un extenso plan de supervisión y mantenimiento de césped para el Mundial 2026.
La organización trabajó con especialistas en agronomía y gestión de superficies deportivas para garantizar estándares homogéneos en las sedes distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá. Además, en los últimos meses se realizaron múltiples pruebas en distintos escenarios para evitar repetir los problemas observados en 2024.
Sin embargo, el caso de Japón demuestra que la infraestructura continúa siendo un tema sensible.
Aunque los inconvenientes ocurrieron en campos de entrenamiento y no en estadios oficiales de competición, el hecho de que una selección mundialista haya tenido que modificar dos veces su planificación por el estado de las canchas vuelve a colocar el foco sobre un aspecto que parecía resuelto.
No es el único foco de preocupación
Las cuestiones organizativas tampoco se limitan a los terrenos de juego.
En las últimas horas, más de 2.000 trabajadores del SoFi Stadium de Los Ángeles, una de las principales sedes del Mundial, autorizaron una posible huelga en medio de negociaciones laborales aún sin resolver. El estadio albergará varios encuentros de la Copa del Mundo, incluidos partidos de la selección de Estados Unidos.
Si bien por ahora no existe una medida de fuerza confirmada, el episodio demuestra que la organización del mayor evento deportivo del planeta sigue enfrentando desafíos logísticos a medida que se acerca el puntapié inicial.
Una advertencia antes de que ruede la pelota
Probablemente la doble mudanza de Japón termine siendo apenas una anécdota.
Pero también funciona como un recordatorio.
La Copa América dejó heridas, cuestionamientos y críticas que todavía permanecen frescos en la memoria de entrenadores y futbolistas. Y cuando faltan apenas días para el comienzo del Mundial más grande de la historia, cualquier problema relacionado con la infraestructura vuelve a ser observado con especial atención.
Porque si algo enseñó la experiencia de 2024 es que, para los protagonistas, la calidad de una cancha nunca es un detalle menor.
