
Los Mundiales suelen ser escenario de hazañas, sorpresas y momentos inolvidables. Pero también pueden ser implacables. Y el Mundial 2026 ya tiene a su primera víctima.
Según informaciones que han dado la vuelta al mundo, la Federación Tunecina de Fútbol decidió despedir a Sabri Lamouchi apenas un partido después del comienzo de la Copa del Mundo, tras la durísima derrota por 5 a 1 sufrida frente a Suecia en el estreno del Grupo F.
La noticia sacudió al torneo porque no se trata solamente de una salida prematura. Lamouchi había asumido el cargo en enero de este año y dirigió apenas cinco encuentros al frente de la selección africana antes de ser cesado.
Del sueño mundialista al despido
La goleada sufrida ante Suecia fue demasiado para una federación que apostaba a competir por la clasificación a octavos de final.
Los suecos fueron ampliamente superiores y se impusieron con goles de Viktor Gyökeres, Alexander Isak, Mattias Svanberg y un doblete de Yasin Ayari, dejando a Túnez golpeado desde el arranque del torneo.
La derrota no solo dejó al equipo en el fondo del grupo con una diferencia de goles de -4, sino que desencadenó una crisis que terminó con la salida inmediata del entrenador.
Una marca que nadie quería
Aunque a lo largo de la historia de los Mundiales hubo entrenadores que dejaron su cargo durante una Copa del Mundo, lo ocurrido con Lamouchi tiene características excepcionales.
Diversos medios internacionales señalaron que se trata del primer seleccionador despedido después de disputar apenas un partido en una fase final mundialista.
La decisión fue tomada en una reunión de emergencia de la dirigencia tunecina, que consideró insostenible la continuidad del técnico después de un comienzo tan traumático.
El hombre que llegó para quedarse… y se fue enseguida
La historia tiene además un componente paradójico.
Lamouchi llegó a comienzos de año con la misión de liderar un nuevo proyecto y construir una selección competitiva para el Mundial. Sin embargo, nunca logró consolidar su idea de juego y terminó pagando el precio de una actuación que generó enorme malestar en su país.
Su balance final fue de apenas cinco partidos dirigidos, con una victoria, un empate y tres derrotas.
