
El empate 1 a 1 frente a Arabia Saudita en el estreno del Mundial 2026 volvió a encender una alarma estadística que acompaña a Uruguay desde hace décadas. La Celeste dejó escapar dos puntos importantes en Miami y, al mismo tiempo, prolongó una tendencia que parece resistirse a desaparecer: la dificultad para ganar en los partidos inaugurales de los grandes torneos mundiales.
La curiosidad es que esta historia no siempre fue así. De hecho, durante gran parte de la primera etapa dorada del fútbol uruguayo, debutar era prácticamente sinónimo de victoria.
Cuando Uruguay asombró al mundo
Antes incluso de la creación de la Copa del Mundo, Uruguay ya era una potencia internacional. En los Juegos Olímpicos de París 1924, considerados campeonatos mundiales de la época y reconocidos por FIFA dentro de la historia de los títulos mundiales celestes, Uruguay debutó con una goleada que dejó maravillada a Europa: fue 7 a 0 frente a Yugoslavia el 26 de mayo.
Aquel equipo liderado por José Leandro Andrade, Héctor Scarone, Pedro Petrone y compañía terminaría conquistando la medalla de oro y revolucionando el fútbol mundial.
Cuatro años después, en Ámsterdam 1928, la Celeste volvió a comenzar con victoria. Esta vez derrotó 4 a 1 a los anfitriones, Países Bajos, iniciando otro camino que terminaría con Uruguay en lo más alto del podio.
El dominio también se trasladó a los Mundiales
Cuando nació la Copa del Mundo en 1930, Uruguay mantuvo la costumbre. Debutó venciendo 1 a 0 a Perú en el Estadio Centenario con gol de Héctor Castro y terminó levantando el primer trofeo mundial de la historia.
La racha continuó durante décadas. En Brasil 1950 goleó 8 a 0 a Bolivia. En Suiza 1954 derrotó 2 a 0 a Checoslovaquia. Y en Chile 1962 venció 2 a 1 a Colombia.
Hasta entonces, Uruguay había ganado todos los partidos inaugurales de los torneos mundiales que disputó.
El punto de quiebre
La primera excepción llegó en Inglaterra 1966 con un empate sin goles frente al seleccionado local.
Y desde entonces la historia cambió por completo.

Uruguay debutó empatando 0 a 0 con Israel en México 1970, perdió 2 a 0 ante Países Bajos en Alemania 1974, igualó 1 a 1 con Alemania Federal en México 1986 y empató sin goles frente a España en Italia 1990.
La tendencia continuó en Corea-Japón 2002 con derrota 2 a 1 ante Dinamarca, en Sudáfrica 2010 con empate frente a Francia, en Brasil 2014 con caída ante Costa Rica y en Qatar 2022 con igualdad ante Corea del Sur.
La única excepción en más de medio siglo llegó en Rusia 2018. Cuando todo parecía encaminarse hacia otro empate, José María Giménez apareció a los 89 minutos para marcar el gol del triunfo frente a Egipto y cortar una sequía que ya llevaba 52 años.
La historia volvió a repetirse
En Miami, frente a Arabia Saudita, Uruguay tuvo la posibilidad de comenzar el Mundial con una victoria. Sin embargo, una floja primera mitad obligó al equipo de Marcelo Bielsa a remar desde atrás.
El empate de Maximiliano Araújo evitó la derrota, pero no alcanzó para romper una estadística que ya parece una tradición.
Desde México 1970 hasta la actualidad, Uruguay disputó nueve debuts mundialistas y ganó solamente uno.
Lo más curioso es que algunos de los mejores torneos de su historia reciente comenzaron sin triunfos. En 1970 empató con Israel y terminó cuarto. En Sudáfrica 2010 igualó con Francia y alcanzó las semifinales.
Por eso, la historia también enseña que un mal debut no define un Mundial.
Pero mientras la Celeste sigue buscando avanzar en el torneo, la vieja maldición del estreno continúa viva. Y una vez más, Uruguay deberá empezar a construir su camino desde la segunda fecha.
