
España necesitaba una señal fuerte después del empate sin goles ante Cabo Verde. Y la dio. La Roja goleó 4 a 0 a Arabia Saudita en Atlanta, por la segunda fecha del Grupo H del Mundial 2026, y pasó de las dudas del debut a una victoria clara, contundente y de esas que cambian el ánimo de un equipo.
El partido empezó a resolverse temprano. A los 10 minutos, Lamine Yamal abrió el marcador y le quitó peso a una España que necesitaba jugar con otra cara. El gol fue mucho más que el 1-0: fue la llave para soltar a un equipo que ante Cabo Verde había tenido pelota, pero no daño.
Arabia Saudita, que en el debut le había complicado la vida a Uruguay, esta vez no pudo sostener el partido. Quedó demasiado expuesta, perdió rápido el orden y sufrió cada vez que España aceleró. El equipo saudí nunca logró incomodar de verdad y terminó pagando caro la diferencia de jerarquía.
La ráfaga de Mikel Oyarzabal terminó de quebrar el trámite. El delantero marcó dos goles en apenas tres minutos, a los 21 y 24, y dejó el partido prácticamente liquidado antes de la media hora. España encontró profundidad, precisión y contundencia, justo lo que le había faltado en su primera presentación.
Con el 3-0, el segundo tiempo se jugó con otro libreto. España administró, movió el banco y siguió manejando el partido sin sobresaltos. El cuarto llegó tras una acción de Marc Cucurella que terminó en gol en contra de Hassan Al-Tambakti, para cerrar una goleada que no tuvo discusión.
El resultado tiene lectura directa para Uruguay. España llegó a cuatro puntos y quedó muy bien parada en el grupo, a la espera de lo que pase entre la Celeste y Cabo Verde. Arabia Saudita, en cambio, quedó golpeada y con apenas una unidad, aunque todavía con vida de cara a la última fecha.
La diferencia entre esta España y la del debut fue evidente. Esta vez no se quedó atrapada en la posesión sin profundidad. Lastimó temprano, golpeó otra vez enseguida y no le dio margen a un rival que, frente a Uruguay, había mostrado mucho más carácter competitivo.
La Roja reaccionó justo cuando tenía que hacerlo. No ganó solo para sumar tres puntos: ganó para sacarse de encima las dudas, recuperar confianza y avisar que el empate ante Cabo Verde no necesariamente marcaba una tendencia.
Para Uruguay, el mensaje también es clarísimo en la previa al partido ante Cabo Verde: el Grupo H empezó a moverse. España ya hizo su trabajo y ahora le toca a la Celeste.
