
Brandy Romero volvió engripada desde Perú, donde representó a Uruguay en el Iberoamericano U20 de atletismo, una experiencia que no dejó los resultados esperados pero sí abrió una nueva puerta pensando en su futuro deportivo.
La atleta sanducera compitió en los 100 y 200 metros, aunque las sensaciones no fueron las mejores. En la prueba más corta no logró sentirse cómoda desde el inicio y terminó muy lejos de lo que esperaba.
“No me explico hasta ahora lo que pasó. Miré tres veces el video de la salida, divina, pero no me pude agarrar nunca en la pista. No me agarré con los clavos y me caía. La pista es fea, como pisar cemento; es la pista suplente”, contó Romero a Chicos las Pelotas, todavía tratando de encontrar una explicación a lo vivido.
En los 200 metros, en cambio, las sensaciones fueron mejores. Brandy corrió por el andarivel 8, donde se sintió más cómoda, y logró un registro de 24.60, muy cerca de su mejor marca. Sin embargo, el viento a favor terminó jugándole en contra desde lo reglamentario, ya que la marca no pudo ser homologada.
“En los 200 me encontré mejor, corrí en el andarivel 8, que está mucho mejor, pero no me ayudó el viento. Hice 24.60, casi mi mejor marca, pero me mató el viento a favor y no contó esa marca”, explicó.
Más allá del sabor amargo por lo sucedido en Perú, Romero ya piensa en lo que viene. Y lo que viene puede traer un cambio importante: dejar de lado los 100 metros, mantenerse firme en los 200 y comenzar a apostar fuerte por los 400.
“Le propuse a Julio probar el 400, porque el 100 es mucha casualidad, para embocar mejoras es complicado”, señaló en referencia a Julio Acosta, su entrenador.
La sanducera entiende que en los 400 metros puede encontrar una prueba con mayor margen de crecimiento. “Me voy a arriesgar a los 400 porque creo que ahí tenés más chances. Y lo que me falta trabajar para esa prueba es la resistencia; el resto está”, sostuvo.
La idea no surge solamente de una inquietud personal. Durante los días en los que entrenó en Maldonado con el entrenador Andrés Barrios, especialista en velocidad, también le sugirieron dar el salto hacia los 400 metros e incluso, más adelante, empezar a mirar de reojo los 800.
De todos modos, Romero tiene claro que los 200 seguirán siendo parte central de su camino. “El 200 no lo voy a dejar nunca, es una prueba en la que siempre estoy mejorando, por más que sean centésimas”, remarcó.
Ahora será tiempo de descanso. La semana posterior al regreso estará destinada a recuperarse, dejar atrás la gripe y bajar cargas, para luego volver a la pista y comenzar a trabajar con la mira puesta en esta nueva etapa.
Perú no dejó los resultados que esperaba, pero sí una conclusión importante: Brandy Romero empieza a mirar más allá de los 100 metros y se anima a buscar un nuevo desafío. El camino puede cambiar, pero el objetivo sigue siendo el mismo: crecer, competir y seguir encontrando su mejor versión.
