
La lógica se rompió en Monterrey. Cuando Países Bajos ya acariciaba la clasificación, Marruecos volvió a demostrar que su competitividad en los torneos grandes no es una casualidad. El conjunto africano empató en el tiempo añadido, sobrevivió a una prórroga de máxima exigencia y terminó imponiéndose 3-2 en la tanda de penales tras el 1-1 de los 120 minutos.
El equipo de Ronald Koeman encontró el gol en el minuto 72. Cody Gakpo culminó una de las pocas acciones de claridad ofensiva de una selección neerlandesa que nunca logró imponer el control esperado. El delantero celebró entre lágrimas en una noche marcada también por circunstancias personales especialmente difíciles, convirtiendo su tanto en uno de los momentos más emotivos del torneo.
Pero Marruecos nunca dejó de creer. Los Leones del Atlas fueron insistentes, mantuvieron la presión sobre la salida rival y encontraron el premio en el descuento, cuando Issa Diop conectó de cabeza para firmar un empate que cambió por completo el estado anímico del partido. El golpe fue demoledor para una Oranje que pasó de administrar la ventaja a verse obligada a resistir.
La prórroga confirmó la tendencia. Marruecos se mostró más entero físicamente y generó las mejores ocasiones, aunque el arquero Bart Verbruggen sostuvo con varias intervenciones de mérito a un equipo neerlandés cada vez más incómodo. El desgaste, las interrupciones y la tensión terminaron empujando el desenlace hacia los penales.
Desde los once metros, la serie fue tan caótica como el partido. Hubo errores de ambos lados y hasta Achraf Hakimi desperdició su lanzamiento, pero Yassine Bounou volvió a convertirse en especialista en las definiciones. La atajada al remate de Crysencio Summerville abrió el camino para que Ismael Saibari transformara el último penal y desatara el festejo marroquí.
La eliminación vuelve a instalar un viejo fantasma para Países Bajos, que suma otra frustración en una definición por penales. Marruecos, en cambio, reafirma el carácter competitivo que ya había exhibido en Catar 2022 y avanza a los octavos de final con la sensación de haber eliminado a uno de los candidatos europeos desde la convicción, la resistencia y la personalidad. Su próximo desafío será frente a Canadá.
