
Goles de Quiñones a los 22 minutos y Jiménez a los 31 minutos le dieron al Tri el triunfo 2-0 ante Ecuador en el Azteca. El equipo de Aguirre rompió una sequía que se remontaba a 1986 y ya sueña con el «quinto partido»: los octavos de final, vedados desde aquel mismo año.
La espera de cuatro décadas terminó bajo las luces del Estadio Azteca. Antes de que rodara el balón, una tormenta eléctrica retrasó el inicio del encuentro y mantuvo en vilo a más de 80.000 hinchas. Cuando por fin arrancó el partido, México no tardó en demostrar que la espera valía la pena.
El Tri impuso condiciones desde el arranque. Raúl Jiménez avisó con un cabezazo peligroso en los primeros minutos, aunque Ecuador respondió con la única ocasión clara de la noche: un remate de John Yeboah que se estrelló en el travesaño. Fue el único susto para los locales. A los 22 minutos, Julián Quiñones rompió el cero con una gran acción individual por la banda derecha y una definición precisa al ángulo que encendió el estadio.
La ventaja no hizo más que fortalecer a México. Nueve minutos después, Quiñones y Jiménez combinaron con una pared de alta factura que el delantero del West Ham resolvió con un remate a la escuadra para el 2-0. El dominio fue total: el Tri realizó diez intentos a portería en la primera mitad, frente a los tres de Ecuador. Para la Tri era la confirmación de su mejor fase de grupos de la historia, con nueve puntos en tres partidos; para Ecuador, la confirmación del problema que la persiguió durante todo el torneo: la falta de gol cuando más se la necesitaba.
En el complemento, Javier Aguirre apostó por administrar la diferencia. Ecuador intentó descontar sin éxito; la oportunidad más clara llegó al minuto 74, cuando Kevin Rodríguez superó a la defensa mexicana, pero definió desviado. El tiempo añadido trajo la expulsión de Piero Hincapié, símbolo de la frustración ecuatoriana de una noche que nunca pudo ser.
El dato más significativo de este México es uno que no aparece en el marcador: es el único equipo del torneo que todavía no ha recibido un solo gol en todo el Mundial, sumando cuatro partidos.
Con el triunfo, México ganó su primer partido de eliminación directa desde aquel 15 de junio de 1986, cuando venció 2-0 a Bulgaria en este mismo estadio, con el recordado gol de tijera de Manuel Negrete. Desde entonces, el Tri llegó siete veces a los octavos de final entre 1994 y 2018 y siete veces cayó en esa instancia, sin poder dar el paso siguiente. En Qatar 2022 ni siquiera llegó a esa instancia, eliminado en la fase de grupos. Ahora, con el dieciseisavo superado, el «quinto partido» tan anhelado —los cuartos de final, ausentes desde 1986— está a solo un triunfo de distancia. El rival lo definirá el partido entre Inglaterra y República Democrática del Congo, que se juega este miércoles 1° de julio en Atlanta. El Azteca espera, el domingo 5 de julio, para ser escenario de la historia.
