
Inglaterra consiguió una de esas victorias que se festejan con el alma. Eliminó a México en el Estadio Azteca, se metió entre los ocho mejores del Mundial y dejó atrás una noche cargada de tensión, goles, sufrimiento y épica. Pero cuando parecía que todo era celebración, apareció una escena tan insólita como dolorosa: Jordan Henderson terminó lesionado en pleno festejo.
El mediocampista, excompañero de Darwin Núñez en Liverpool y actualmente jugador del Brentford, sufrió una fuerte caída cuando intentaba pasar una valla publicitaria para celebrar junto a los hinchas ingleses. El partido ya había terminado, los jugadores se habían acercado al sector donde estaban sus seguidores y la clasificación a cuartos desató la locura. Entre cantos, saltos y abrazos, Henderson perdió el equilibrio, cayó mal y la alegría cambió de golpe por preocupación.
El inglés debió ser atendido por el cuerpo médico, recibió asistencia en el campo de juego y fue retirado en camilla. Luego fue trasladado a un hospital en Ciudad de México, donde se evaluó la lesión en la muñeca. Los primeros reportes hablan de una fractura que lo dejaría fuera de lo que resta del Mundial, e incluso en Inglaterra se informó que podría necesitar cirugía.
La escena terminó siendo una tragicomedia mundialista: Inglaterra ganó un partidazo, avanzó a cuartos de final, cantó con sus hinchas y terminó con un futbolista en el hospital por una lesión ocurrida fuera del juego. Henderson, de 36 años, ni siquiera había tenido participación en el partido, aunque sí recibió una tarjeta amarilla desde el banco por una incidencia en el tramo final.
Thomas Tuchel, entrenador de Inglaterra, no pudo ocultar la mezcla de sensaciones después de la clasificación. Por un lado, la felicidad por haber superado a México en un escenario imponente y en un partido durísimo; por otro, la tristeza por la lesión de uno de los referentes del plantel. El técnico reconoció que se trataba de una lesión seria y que Henderson estaba siendo atendido en el hospital.
El triunfo inglés fue 3 a 2 ante México, en un partido cargado de tensión. Jude Bellingham anotó por duplicado, Harry Kane marcó de penal y los ingleses terminaron sufriendo con diez jugadores, luego de la expulsión de Jarell Quansah. México descontó y empujó hasta el final, pero no pudo evitar la eliminación ante su gente.
Ahora Inglaterra deberá preparar el cruce de cuartos de final ante Noruega, que viene de eliminar a Brasil. Lo hará con la alegría de seguir en carrera, pero también con una baja inesperada y difícil de explicar sin sonreír con cierta culpa: Henderson no cayó en una dividida, ni en una barrida, ni en un choque dentro del área. Se lesionó festejando.
El Mundial también tiene estas cosas. A veces se gana, se canta, se salta una valla… y se termina en el hospital.
