
La selección uruguaya sigue sin entrenador para la mayor y también sin definición cerrada para la Sub 20. Marcelo Broli, que aparecía como una posibilidad fuerte para tomar la categoría juvenil y, al mismo tiempo, hacerse cargo de forma interina de la absoluta, finalmente quedó descartado por la Asociación Uruguaya de Fútbol.
El Comité Ejecutivo de la AUF resolvió no avanzar con el regreso del entrenador que fue campeón del mundo Sub 20 en 2023, pese a que Broli había manifestado su disposición a asumir el desafío. La idea que se manejaba era que pudiera trabajar con la Sub 20 de cara al próximo Sudamericano y, además, dirigir a la selección mayor en los amistosos que restan en 2026.
El escenario no es menor. Uruguay quedó eliminado en la primera fase del Mundial 2026 y el ciclo de Marcelo Bielsa llegó a su fin, por lo que la selección absoluta quedó sin conductor. En ese contexto, la AUF buscaba una solución de transición: alguien que pudiera ordenar la Sub 20 y, al mismo tiempo, tapar el hueco de la mayor hasta que el próximo gobierno de la Asociación defina el proyecto definitivo.
Broli estaba dispuesto. Incluso mantuvo reuniones con dirigentes y presentó una idea de trabajo que miraba más allá del corto plazo, con la posibilidad de proyectar un camino hacia 2030. Pero ahí apareció el problema: la AUF no quiere comprometer al próximo Ejecutivo, que asumirá en 2027, con una decisión de largo alcance.
La Asociación prefiere otro camino. La prioridad, según lo resuelto, será contratar a un entrenador para la Sub 20 y para el interinato de la mayor hasta enero. La juvenil tiene por delante el Sudamericano, y si consigue la clasificación al Mundial de la categoría, el vínculo se extendería automáticamente. Si no clasifica, el proceso terminaría allí.
En otras palabras: Broli quería una oportunidad con otra mirada, más amplia y con proyección. La AUF, en cambio, busca una solución más corta, más controlada y sin dejarle ataduras a quienes tomarán el mando institucional el año próximo.
Ahora el Ejecutivo irá por el llamado plan B. Los nombres que aparecen sobre la mesa son Mathías Cardaccio y Mauricio Victorino, dos exfutbolistas que integraron el plantel uruguayo en el Mundial de Sudáfrica 2010. Cualquiera de ellos llegaría con una misión clara pero incómoda: hacerse cargo de una Sub 20 que necesita preparación inmediata y, al mismo tiempo, poner la cara en la mayor durante los amistosos que vienen.
También se mantendría parte de la estructura de trabajo en juveniles. Diego “Ruso” Pérez continuaría como asistente en la Sub 20, mientras que Ignacio Bordad seguiría como entrenador de goleros.
La situación vuelve a mostrar una realidad conocida en el fútbol uruguayo: los tiempos deportivos y los tiempos políticos no siempre caminan juntos. La selección necesita resolver rápido, pero la AUF también mira el calendario electoral. Y entre una cosa y la otra, Broli, el técnico que llevó a Uruguay a la gloria mundial juvenil, quedó afuera de la carrera.
Lo que queda ahora es una definición urgente. La Sub 20 no puede esperar demasiado y la mayor tampoco puede pasar meses sin una cabeza visible. Uruguay necesita entrenador, proyecto y señales claras. Por ahora, lo único concreto es que Broli no será el elegido y que la AUF vuelve a buscar una salida de transición.
