
España comenzó el Mundial dejando dudas y terminó levantando la Copa.
En el medio construyó una campaña casi perfecta: disputó ocho partidos, ganó siete, empató uno y no perdió. Marcó 14 goles, recibió apenas uno y mantuvo su arco invicto en siete encuentros.
De sus siete victorias, seis llegaron dentro del tiempo reglamentario. Solamente necesitó jugar un alargue: fue en la final ante Argentina, cuando Ferran Torres marcó el gol que le dio a España su segundo título mundial.
El camino no había comenzado de la mejor manera.
España debutó en el Grupo H frente a Cabo Verde, una de las selecciones que jugaba por primera vez una Copa del Mundo, y no pudo pasar del empate sin goles. El 0 a 0 encendió las primeras alarmas y dejó al equipo de Luis de la Fuente obligado a mejorar rápidamente.

La reacción llegó en la segunda fecha.
España derrotó 4 a 0 a Arabia Saudita, consiguió su primera victoria y mostró por primera vez el poder ofensivo que se esperaba de uno de los grandes candidatos al título.

En el cierre de la fase de grupos venció 1 a 0 a Uruguay. Fue un partido mucho más cerrado, ante un rival que fue el único del Mundial que le encontró la vuelta, pero el triunfo gracias aun error del golero le permitió terminar en el primer lugar de la serie con siete puntos.

La primera fase dejó un balance de dos victorias y un empate, con cinco goles marcados y ninguno recibido. España todavía no había mostrado todo su potencial, pero ya comenzaba a construir una de las claves de su consagración: la solidez defensiva.
Con el nuevo formato del Mundial, el título exigía superar cinco cruces eliminatorios.
El primero fue por los dieciseisavos de final ante Austria. España no dejó lugar a las sorpresas, ganó 3 a 0 y avanzó con autoridad. Fue otra actuación sin goles en contra y una demostración de que el equipo comenzaba a crecer cuando llegaban los partidos decisivos.

En octavos apareció Portugal, en uno de los enfrentamientos más esperados del cuadro.
España volvió a imponerse por la mínima diferencia. Ganó 1 a 0, eliminó a uno de sus vecinos y se instaló entre los ocho mejores del torneo. Hasta ese momento llevaba cinco partidos disputados, cuatro victorias, un empate y ningún gol recibido.

Bélgica fue el rival en los cuartos de final y también el único equipo capaz de convertirle durante todo el Mundial.
España ganó 2 a 1 en un encuentro exigente, que resolvió sobre el final del tiempo reglamentario. Recibió allí el único gol de una campaña en la que su defensa terminó siendo casi inexpugnable. FIFA ya destacaba antes de la final que Unai Simón había recibido solamente un tanto en los siete encuentros anteriores.

La mejor versión española apareció en semifinales.
Francia llegaba como uno de los grandes candidatos, pero España lo superó con claridad y ganó 2 a 0. Fue una actuación contundente ante un rival de enorme jerarquía y la confirmación de que el equipo de Luis de la Fuente llegaba a la definición en su mejor momento.

Después apareció Argentina.
La final fue el único partido que España no pudo resolver dentro de los 90 minutos. Dominó el juego, generó las principales ocasiones y obligó al equipo argentino a defender durante buena parte de la tarde, pero debió esperar hasta el alargue.
Ferran Torres convirtió a los 106 minutos el 1 a 0 definitivo en el Estadio Nueva York Nueva Jersey. España soportó la reacción argentina de los últimos minutos y volvió a ser campeona del mundo, 16 años después de su primera consagración en Sudáfrica 2010.
El balance final explica la magnitud de su campaña.

España jugó ocho partidos, uno más que los campeones de los Mundiales disputados con el anterior formato de 32 selecciones. Ganó siete y empató solamente el encuentro del debut. Nunca estuvo en desventaja al terminar un partido y no necesitó disputar ninguna definición por penales.
Marcó 14 goles, con un promedio de 1,75 por encuentro, y recibió apenas uno. Terminó con una diferencia de goles de +13 y dejó su arco invicto frente a Cabo Verde, Arabia Saudita, Uruguay, Austria, Portugal, Francia y Argentina.
Además, ganó seis partidos en tiempo reglamentario: ante Arabia Saudita, Uruguay, Austria, Portugal, Bélgica y Francia. El séptimo triunfo llegó durante el alargue de la final.
El único encuentro que no ganó fue el primero.
Y ahí está, quizás, una de las mejores formas de resumir su Mundial.
España empezó sin poder marcarle un gol a Cabo Verde. Después encontró el funcionamiento, creció con el paso de los partidos y terminó dominando a Argentina en la final.
De las dudas del debut a la Copa del Mundo.
El recorrido de un campeón que recibió un solo gol en ocho partidos y que, cuando llegó el momento de jugar por el título, fue claramente superior.
