
España ya tiene nuevamente a sus campeones en casa. La selección que derrotó a Argentina en la final del Mundial regresó este lunes a Madrid y fue recibida por una multitud que acompañó durante varias horas el recorrido del equipo de Luis de la Fuente.
El avión aterrizó sobre las 14.30 locales en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, después de un viaje de unas seis horas desde Estados Unidos. Los futbolistas bajaron con la Copa del Mundo y las medallas todavía colgadas, en el comienzo de una jornada que combinó las recepciones oficiales con el contacto que todos esperaban: el encuentro con los hinchas.
La primera parada fue el Palacio de la Zarzuela, donde la delegación fue recibida por los reyes Felipe VI y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Felipe VI calificó como “épica” la conquista conseguida ante Argentina y felicitó a un grupo que llevó a España nuevamente a lo más alto, 16 años después del título alcanzado en Sudáfrica 2010.
Después llegó el turno de la visita al Palacio de la Moncloa, donde los campeones fueron recibidos por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Allí volvió a quedar reflejado algo que se repitió durante toda la jornada: el título fue celebrado desde prácticamente todos los sectores políticos, más allá de las diferencias habituales que atraviesan al país.
Pero la parte más esperada comenzó cuando los jugadores cambiaron el traje por la camiseta de campeones y subieron al autobús descapotable que los llevó por las calles de Madrid.
La capital se transformó en una enorme marea roja y amarilla. Según la estimación de la Delegación del Gobierno, cerca de 1,8 millones de personas acompañaron el recorrido y la celebración final. Otras crónicas elevaron la cifra hasta los dos millones. Las calles quedaron repletas varias horas antes del paso del autobús y el viaje hacia Cibeles se convirtió en una celebración lenta, ruidosa y multitudinaria.
Desde lo alto del vehículo, los futbolistas mostraron la Copa, cantaron, grabaron videos y compartieron la fiesta entre ellos. El autobús se transformó por momentos en una terraza improvisada, mientras miles de banderas acompañaban el recorrido hacia el centro de la capital.
La celebración terminó en la Plaza de Cibeles, uno de los lugares tradicionales de los grandes festejos deportivos de Madrid. Allí se montó un escenario, hubo actuaciones musicales y los campeones fueron presentados uno por uno ante una multitud que esperaba desde varias horas antes.
Rodri, capitán y una de las figuras del campeón, resumió lo que significaba aquel momento. Recordó que su generación creció viendo a Iker Casillas y Andrés Iniesta levantar la Copa en 2010 y destacó que ganar un Mundial con la selección representa una de las mayores alegrías que puede alcanzar un futbolista.
Luis de la Fuente también agradeció el respaldo de la gente y remarcó el orgullo por el camino recorrido. España no solo volvió a ganar el Mundial: lo hizo después de una competencia en la que apenas recibió un gol y en la que eliminó sucesivamente a Austria, Portugal, Bélgica, Francia y Argentina.
La consagración tuvo repercusiones mucho más allá de Madrid. Hubo celebraciones en diferentes ciudades, edificios iluminados con los colores nacionales y mensajes de deportistas, artistas, dirigentes y personalidades internacionales. Desde Pau Gasol hasta autoridades de la Unión Europea felicitaron al nuevo campeón, mientras los principales medios españoles presentaron la conquista como uno de esos momentos capaces de reunir al país alrededor de una misma celebración.
Correos anunció además la emisión de un sello conmemorativo con la palabra “Campeones” y las dos estrellas que representan los títulos de 2010 y 2026. También comenzó a instalarse la nueva imagen de la camiseta española, que llevará desde ahora la segunda estrella sobre el escudo.
El título dejó, además, un dato histórico para el fútbol español: España pasó a ser el primer país que conserva al mismo tiempo las Copas del Mundo masculina y femenina, después de la consagración de la selección de mujeres en 2023.
La llegada también permitió observar una diferencia marcada con la salida de la final. Mientras FIFA comenzó a revisar los incidentes protagonizados por integrantes de Argentina después del partido, España presentó su conquista como la recompensa a un equipo joven, sólido y capaz de sostener una misma idea durante todo el torneo.
La Copa salió del estadio de Nueva Jersey, cruzó el Atlántico y terminó levantada ante una multitud en Cibeles.
España esperó 16 años para volver a verla. Y cuando finalmente regresó, Madrid salió a la calle para recibirla.
