Cuando parecía que los guantes habían quedado definitivamente guardados, Emilio Carballo volvió a subirse al ring. Y lo hizo a lo grande. El boxeador sanducero regresó a la actividad luego de dos años y medio sin entrenar ni pelear, conquistó un título de la AMBAPA (Asociación de Managers y Boxeadores Argentinos Profesionales y Amateur) en Colón, Entre Ríos, y ahora sí asegura que llegó el momento de retirarse.
La historia comenzó hace apenas 25 días, cuando recibió una propuesta tan inesperada como desafiante: pelear por un título ante el campeón entrerriano y provincial de las categorías de 81 y 91 kilos, Marcos «King Kong» Alcoba.
«Al principio dije que no porque no estaba entrenado. Hacía dos años y medio que no entrenaba ni peleaba. Pero después cambié de opinión porque la experiencia la tengo», contó Carballo a Chicos las Pelotas.
Con poco tiempo para prepararse, el sanducero se puso nuevamente en movimiento y entrenó durante dos semanas para afrontar el combate, que se disputó en el Club Sauce de Colón.
Y la apuesta terminó dando resultado.
«Fue una pelea durísima, pero gané los tres rounds. Lo hice más con corazón que otra cosa, porque no llegué de la mejor manera físicamente. Pero el orgullo y la garra pudieron más», relató el flamante campeón.
Carballo se impuso por decisión unánime de los jueces y se quedó con el cinturón de AMBAPA, en una velada que tenía todos los condimentos en contra.
«No es fácil ir de visitante, pelear contra el local, que además era el campeón y pupilo de los organizadores del evento, con toda la gente alentándolo a él. Ganarle el título en esas condiciones es un gran logro para mí y para el boxeo uruguayo», aseguró.
Más allá de la exigencia deportiva, el apoyo recibido desde Paysandú tuvo un papel fundamental. Más de 30 personas cruzaron el río para acompañarlo en una noche especial.

«Fueron más de 30 personas a alentarme y eso suma muchísimo. Sentir ese respaldo fue muy importante», destacó.
También quiso dedicar unas palabras a quien estuvo a su lado durante todo el proceso.
«Quiero agradecer especialmente a mi mujer, Cynthia Duré, que siempre me empuja para adelante y me apoya en cada desafío», expresó.

La vuelta al ring terminó de la mejor manera posible: con un título bajo el brazo. Por eso, Carballo entiende que es el momento ideal para cerrar el capítulo.
«Ahora sí colgué los guantes. Calculo que de manera definitiva», afirmó.
Así, el sanducero se despidió del boxeo competitivo dejando una última muestra de carácter: volvió después de dos años y medio de inactividad, aceptó un desafío que parecía imposible y regresó a casa convertido en campeón.
