
Francia y España son vecinos, potencias del fútbol europeo y protagonistas habituales de las grandes competencias. Sin embargo, existe un dato llamativo: antes de la semifinal del Mundial 2026 que jugarán el martes a la hora 16, solamente se enfrentaron una vez por la Copa del Mundo.
Fue el 27 de junio de 2006, en Hannover, por los octavos de final del Mundial de Alemania. Francia ganó 3 a 1 y comenzó aquella noche una marcha inesperada que la llevaría hasta la final.
No fue simplemente una victoria francesa. Aquel partido representó la última gran función de Zinedine Zidane, la confirmación internacional de Franck Ribéry, una nueva frustración para la España que siempre llegaba como candidata y el punto de partida, aunque entonces nadie podía saberlo, de una transformación que terminaría llevando al seleccionado español a ser uno de los dominadores del fútbol mundial.
Veinte años después, Francia y España vuelven a encontrarse. Esta vez será en una semifinal y con una particularidad adicional: el partido se jugará el 14 de julio, día de la Fiesta Nacional francesa.
Alemania 2006: dos selecciones que llegaban desde lugares opuestos
España y Francia alcanzaron aquel partido atravesando momentos completamente diferentes.
El equipo español dirigido por Luis Aragonés había ganado los tres encuentros de su grupo. Debutó goleando 4 a 0 a Ucrania, derrotó 3 a 1 a Túnez y cerró la primera fase venciendo 1 a 0 a Arabia Saudita, utilizando varios suplentes.
Había sumado nueve puntos, convertido ocho goles y recibido solamente uno. Era un equipo joven, veloz y cargado de talento, con Iker Casillas, Sergio Ramos, Carles Puyol, Xabi Alonso, Xavi Hernández, Cesc Fàbregas, Fernando Torres y David Villa.
España parecía preparada para dejar atrás su fama de selección que prometía mucho y se despedía demasiado pronto. Incluso llegaba invicta desde las Eliminatorias y comenzaba a generar una ilusión enorme.

Francia transitaba exactamente el camino contrario.
El equipo de Raymond Domenech había empatado sin goles con Suiza y 1 a 1 con Corea del Sur. Llegó al último partido de la fase de grupos con la clasificación en peligro y sin Zidane, suspendido por acumulación de tarjetas.
Los franceses derrotaron 2 a 0 a Togo y lograron avanzar como segundos de su grupo. Hasta ese momento no habían convencido a nadie.
La selección era considerada veterana y dependía de varios futbolistas que habían sido campeones en 1998: Fabien Barthez, Lilian Thuram, Patrick Vieira, Thierry Henry y el propio Zidane. Buena parte de la prensa francesa dudaba de que aquella generación todavía tuviera fuerzas para competir contra los mejores.
España llegaba fresca, invicta y confiada. Francia, cuestionada y al borde del retiro.
“Vamos a jubilar a Zidane”
Zinedine Zidane había anunciado antes del Mundial que dejaría el fútbol cuando terminara el torneo. Cada partido eliminatorio podía ser, por lo tanto, el último de su carrera.
El capitán francés tenía 34 años y no había brillado durante la fase de grupos. Además, su suspensión ante Togo había alimentado el debate en Francia sobre si el equipo podía funcionar mejor sin él.
En España, la previa adquirió un tono desafiante. El diario Marca instaló la idea de que España iba a “jubilar a Zidane”. La frase no pasó inadvertida para el futbolista, que había desarrollado buena parte de su carrera en el Real Madrid y conocía perfectamente la prensa española.

Después del triunfo francés, Zidane respondió que se retiraría cuando él quisiera y no cuando lo dijera Marca.
Años después, aquel titular seguiría siendo recordado como uno de los grandes ejemplos de una provocación que terminó motivando al rival. Incluso Luis Aragonés reconoció que la campaña previa pudo haber servido como estímulo para el capitán francés.
España quería despedirlo. Zidane terminó despidiendo a España.
Villa abrió el camino
El partido comenzó como esperaba el seleccionado español. A los 28 minutos, Lilian Thuram derribó dentro del área a Pablo Ibáñez y el árbitro italiano Roberto Rosetti sancionó penal. David Villa remató contra el palo izquierdo de Fabien Barthez y puso el 1 a 0.
Era el tercer gol de Villa en aquel Mundial y España parecía tener el encuentro bajo control. La ventaja, sin embargo, duró apenas 13 minutos. Patrick Vieira observó el movimiento de Franck Ribéry y colocó un pase entre los defensores españoles. El atacante quedó de frente al arco, eludió a Casillas y definió con el arco vacío para marcar el 1 a 1. Fue el primer gol de Ribéry con la selección francesa.

El dato no es menor. Ribéry tenía 23 años, disputaba su primer Mundial y todavía no era la estrella internacional en la que se convertiría posteriormente. En un equipo cargado de campeones veteranos, representaba la aparición de una nueva generación.
Su gol contra España fue una especie de presentación ante el mundo.
Una España que comenzaba a cambiar
La formación elegida por Luis Aragonés mostraba que el seleccionado español se encontraba en plena transición.
En el mediocampo jugaron Xabi Alonso, Xavi y Cesc Fàbregas. Andrés Iniesta, todavía con 22 años, permaneció en el banco de suplentes. Fernando Torres, David Villa y Raúl formaron el ataque.
Era una combinación entre la vieja España y la que dominaría el fútbol pocos años después.
Casillas, Ramos, Puyol, Xavi, Alonso, Fàbregas, Villa, Torres e Iniesta serían fundamentales en la Eurocopa de 2008, el Mundial de 2010 o la Eurocopa de 2012.
Pero en 2006 todavía no habían aprendido a ganar las eliminatorias.
Raúl, gran símbolo del fútbol español durante la década anterior, fue sustituido a los nueve minutos del segundo tiempo. El encuentro ante Francia terminaría siendo su último partido en un Mundial.
Luis Aragonés lo convocaría por última vez unos meses después. España comenzaría entonces a construir un equipo alrededor de Xavi, Iniesta, Villa, Torres y los demás integrantes de una generación que cambiaría su historia.
Por eso, aquella derrota también puede verse como el final de una época.
La falta que España nunca aceptó
El partido permaneció igualado hasta los 83 minutos. Thierry Henry intentó superar a Carles Puyol y cayó luego de un contacto con el defensor español. El árbitro sancionó falta, aunque las repeticiones mostraron que el delantero francés exageró claramente el golpe recibido.

La decisión provocó las protestas españolas. Zidane ejecutó el tiro libre, Xabi Alonso desvió la pelota involuntariamente y Patrick Vieira apareció por el segundo palo. Su cabezazo golpeó en Sergio Ramos y terminó dentro del arco de Casillas.
Francia se puso 2 a 1. Para España, la jugada fue una injusticia decisiva. Para Francia, fue la recompensa de un equipo experimentado que había sabido resistir y esperar su momento.
Las discusiones continuaron después del partido. La reacción de Henry fue calificada como teatral, pero el gol quedó convalidado y cambió definitivamente la eliminatoria.
Zidane escribió el final
España se lanzó desesperadamente hacia el empate y dejó espacios.
En tiempo adicional, Francia recuperó la pelota y Sylvain Wiltord habilitó a Zidane. El capitán encaró a Puyol, lo dejó en el camino con un amague y definió ante Casillas para marcar el 3 a 1.
Zidane levantó los brazos y salió corriendo hacia una de las esquinas. Era su respuesta perfecta.
El hombre al que España pensaba jubilar acababa de eliminarla. Y no solamente seguiría jugando: pocos días después ofrecería una actuación memorable contra Brasil, marcaría el penal del triunfo ante Portugal y conduciría a Francia hasta la final del Mundial.

Durante la fase de grupos había existido incluso la posibilidad de que el encuentro ante Corea del Sur fuera el último de su carrera, porque estaba suspendido frente a Togo y Francia todavía podía quedar eliminada. Después, cada partido contra España, Brasil y Portugal fue vivido como una posible despedida.
La última función terminó siendo la final ante Italia, marcada para siempre por el cabezazo a Marco Materazzi y la expulsión de Zidane durante el alargue.
Pero antes de aquel desenlace estaba España. Fue frente al seleccionado del país donde se había convertido en ídolo que Zidane comenzó el último gran recorrido de su carrera.
Una derrota que precedió a la mejor España
La eliminación volvió a golpear con fuerza al fútbol español. Una vez más, el equipo había llegado al Mundial invicto, cargado de figuras y señalado como candidato. Y una vez más se despedía antes de alcanzar las instancias decisivas.
Sin embargo, el proceso de Luis Aragonés continuó. El entrenador tomó decisiones difíciles, dejó de convocar a Raúl y terminó de construir un equipo alrededor del control de la pelota y de una generación de mediocampistas extraordinarios.
Dos años después, España fue campeona de Europa. En 2010 conquistó su primer Mundial y en 2012 volvió a ganar la Eurocopa.
Muchos de los futbolistas que lloraron aquella noche en Hannover fueron quienes cambiaron para siempre la historia de la selección. Casillas, Ramos, Puyol, Xavi, Alonso, Fàbregas, Iniesta, Villa y Torres encontraron después aquello que les había faltado frente a Francia: madurez, confianza y capacidad para resolver los partidos eliminatorios.
La derrota de 2006 no fue el comienzo formal de aquella revolución, pero sí uno de sus últimos grandes golpes antes de que España aprendiera a ganar.

Una rivalidad mucho más grande fuera de los Mundiales
Que Francia y España solamente hayan jugado una vez por la Copa del Mundo resulta todavía más curioso al repasar su extensa historia en otras competencias.
Francia derrotó a España en la final de la Eurocopa de 1984, con goles de Michel Platini y Bruno Bellone. En la Euro 2000 volvió a eliminarla, esta vez en cuartos de final, después de que Raúl enviara por encima del travesaño un penal en los últimos minutos.
España consiguió su primera victoria oficial importante sobre los franceses en los cuartos de final de la Eurocopa 2012. Xabi Alonso marcó los dos goles en el partido número 100 de su carrera con la selección.
Francia se tomó revancha en la final de la Liga de Naciones de 2021, mientras que España ganó 2 a 1 la semifinal de la Eurocopa 2024 con un gol extraordinario de Lamine Yamal, que se convirtió aquella noche en el jugador más joven en anotar en la historia del torneo.
Han tenido numerosos capítulos europeos, pero solamente uno mundialista. Hasta ahora.
Una semifinal 20 años después
Francia y España volverán a encontrarse por la Copa del Mundo exactamente 20 años después de aquella noche de Hannover.
Francia llega a la semifinal luego de superar 2 a 0 a Marruecos. España avanzó tras derrotar 2 a 1 a Bélgica con otro gol decisivo de Mikel Merino, que ya había marcado sobre el final ante Portugal. La Roja vuelve a estar entre los cuatro mejores por primera vez desde el título de 2010.
El duelo se disputará el martes en Dallas, una fecha especialmente simbólica para los franceses por coincidir con su fiesta nacional.
En 2006, Francia era el equipo veterano que se resistía a desaparecer y España representaba el futuro. Ahora los papeles tienen algunos matices parecidos.
Francia sostiene una generación que lleva años instalada entre las mejores del mundo. España llega impulsada por futbolistas jóvenes y por una nueva forma de interpretar su tradicional dominio de la pelota.
El único antecedente mundialista pertenece a Francia. Pero aquel partido también dejó una enseñanza para España: después de tocar fondo otra vez, comenzó a construir el mejor equipo de su historia.
Veinte años más tarde, ya no habrá nadie a quien jubilar. Esta vez estará en juego un lugar en la final del mundo.

