El Grupo G del Mundial 2026 mezcla realidades completamente distintas, pero tiene algo que lo vuelve especialmente atractivo: ninguna selección llega indiferente al contexto que la rodea.
Bélgica intentará aprovechar probablemente la última gran oportunidad de su generación histórica. Egipto jugará alrededor de Mohamed Salah y de una expectativa gigantesca. Nueva Zelanda buscará competir desde el orden y la disciplina. E Irán llegará al Mundial en medio de un escenario político extremadamente delicado por el conflicto bélico con Estados Unidos.

Bélgica: la última oportunidad de una generación histórica
Bélgica clasificó directamente desde UEFA y disputará su 15ª Copa del Mundo.
Y aunque ya no aparece con el cartel de “generación dorada” que tuvo en Rusia 2018, sigue manteniendo una base de enorme jerarquía.
Kevin De Bruyne y Romelu Lukaku continúan siendo las grandes referencias futbolísticas del equipo, acompañados por futbolistas experimentados como Thibaut Courtois y Youri Tielemans.

Además, Bélgica ya confirmó oficialmente su lista definitiva de 26 jugadores para el Mundial.
El entrenador Rudi García decidió mantener a varios históricos, aunque también incorporó caras nuevas buscando renovar progresivamente al seleccionado europeo.
En Bélgica existe una sensación muy particular: saben que probablemente este sea el último gran torneo de varios referentes históricos.
Y justamente por eso vuelve a instalarse la presión de competir realmente por el título.

Egipto: el Mundial de Mohamed Salah
Egipto consiguió la clasificación africana y disputará su cuarta Copa del Mundo.
Pero toda la atención gira alrededor de un nombre: Mohamed Salah.
El delantero del Liverpool llegará al Mundial posiblemente en el mejor momento futbolístico de su carrera y con una enorme presión emocional, ya que muchos consideran que será su última gran oportunidad de protagonizar una Copa del Mundo.

Además, Egipto confirmó oficialmente su lista definitiva en los últimos días, manteniendo una base liderada por Salah, Mostafa Mohamed y Mahmoud Trezeguet.
En medios africanos y europeos ya comenzaron a instalar al Grupo G como “el grupo de Salah”, debido al impacto mundial que genera la presencia del futbolista egipcio.
Y no es exagerado. Porque Egipto llega con una dependencia futbolística muy marcada de su estrella, pero también con un equipo mucho más competitivo que en otras participaciones mundialistas.
En el entorno egipcio existe ilusión real de superar por primera vez una fase de grupos mundialista.

Irán: un Mundial atravesado por la guerra y la tensión política
Irán clasificó desde Asia y disputará su séptima Copa del Mundo.
Pero el seleccionado iraní llegará rodeado de una situación completamente extraordinaria.
El conflicto bélico que mantiene Irán con Estados Unidos e Israel generó incertidumbre mundial sobre la participación iraní en la Copa del Mundo.
Durante los últimos meses incluso surgieron versiones desde el propio gobierno iraní insinuando la posibilidad de no disputar el torneo si no existían garantías de seguridad y respeto institucional.
Sin embargo, FIFA confirmó oficialmente que Irán sí participará del Mundial 2026.
Además, la federación iraní exigió garantías vinculadas a visados para futbolistas y dirigentes, seguridad para la delegación, respeto al himno y la bandera, y evitar restricciones migratorias derivadas del conflicto internacional.
Incluso se manejó la posibilidad de trasladar parte de la actividad iraní a México para evitar tensiones en territorio estadounidense.

En lo estrictamente futbolístico, Irán mantiene una selección muy competitiva. Alireza Beiranvand continuará siendo uno de los grandes referentes del equipo y jugará su tercer Mundial consecutivo.
La selección asiática suele destacarse por su orden defensivo, intensidad física y fortaleza emocional.
Pero en esta Copa del Mundo llegará atravesada inevitablemente por el contexto geopolítico más complejo de cualquier seleccionado participante.

Nueva Zelanda: orden, disciplina y una selección que quiere sorprender
Nueva Zelanda consiguió nuevamente la clasificación oceánica y disputará su tercera Copa del Mundo.
Y aunque suele aparecer como la selección menos mediática del grupo, llega con una estructura mucho más sólida que en procesos anteriores.
Chris Wood será la gran figura y principal referencia ofensiva del equipo oceánico.
Además, Nueva Zelanda ya presentó oficialmente su lista definitiva de convocados y mantiene una base bastante consolidada respecto al plantel que consiguió la clasificación.

Los “All Whites” saben perfectamente cuál será su rol dentro del grupo:
competir desde el orden táctico, la intensidad física y el aprovechamiento máximo de cada oportunidad.
Puede parecer el rival más débil sobre el papel. Pero en grupos tan tensos y parejos, ese tipo de selecciones suelen transformarse en un problema serio.

Un grupo marcado por el fútbol… y también por el contexto mundial
El Grupo G probablemente no tenga el cartel mediático de otras zonas.
Pero reúne varios elementos potentísimos: la posible despedida mundialista de Salah, la última gran oportunidad de Bélgica, una Nueva Zelanda ordenada y competitiva, y una selección iraní atravesada por una situación política internacional extremadamente sensible.
Y justamente ahí aparece algo que vuelve único a este grupo: el Mundial no se jugará solamente dentro de la cancha.

