Óscar “Poliya” Samurio volvió a escribir una página dorada en su carrera al consagrarse campeón de la Copa de España Master de waterpolo, disputada en Lanzarote, integrando el equipo argentino Los Pampas. Pero más allá del título, lo que quedó fue una historia cargada de épica, dificultades y una final que rozó lo milagroso.
“Todo comenzó con una invitación del club Canoe de España, cuyo organizador es alguien que desde hace mucho tiempo apuesta a este tipo de eventos”, contó Samurio a Chicos las Pelotas. El torneo correspondía a la categoría +65, con la posibilidad de incluir tres refuerzos mayores de 60.
El armado del equipo estuvo lejos de ser ideal. “De Argentina íbamos a ser más, pero por compromisos o temas económicos terminamos viajando solo siete, más un argentino que vive en España y yo. Éramos nueve para un plantel de trece, con apenas dos cambios y un compañero con problemas en el hombro que ayudaba solo en defensa”, relató.
Con ese panorama, Los Pampas se metieron en un campeonato de altísimo nivel, con presencia de equipos de Alemania, Brasil, Italia, España, Finlandia y Canadá, varios de ellos reforzados con figuras internacionales.
El camino arrancó de gran manera, con una sólida victoria 9-3 ante Canadá. Luego llegó otro triunfo claro frente a Finlandia por 11-3, antes de caer 4-2 ante el local España Canoe en un partido marcado por el altísimo nivel del arquero rival. Ya en la siguiente instancia, el equipo reaccionó con contundencia y superó 12-3 a España Lareina.
Ese envión los llevó nuevamente a enfrentarse con España Canoe, esta vez con otro desenlace: victoria 6-3 para meterse de lleno en la definición. “Ahí encontramos la manera de lastimarlos, sobre todo con tiros de media y larga distancia. El equipo creció muchísimo”, explicó.
La final tenía un favorito claro: Brasil. “Trajeron un equipo completísimo, con jugadores de altísimo nivel. Entre ellos LEAO, que fue selección durante muchos años. Sabíamos que era casi imposible”, reconoció Samurio.
Sin embargo, Los Pampas apostaron a la inteligencia táctica. “Nos tiramos al agua no a hacer un partido temperamental, sino más mental e inteligente. Me tocó marcar a LEAO y prácticamente no lo dejamos jugar cómodo. Eso los hizo dudar”, señaló.
Brasil llegó a estar 3-0 arriba, pero el equipo argentino reaccionó y logró empatar en el último cuarto. Cuando todo parecía encaminado a los penales, llegó el momento más crítico: “Faltando tres segundos nos cobran un penal en contra. Era el peor escenario. Muchos ya teníamos lágrimas de bronca”.
Entonces apareció el milagro. “Nuestro arquero adivinó el remate y lo atajó. Fue una explosión”, recordó.
En la definición desde los cinco metros, la tensión fue total. Argentina erró el primero, pero el arquero volvió a ser figura con dos atajadas consecutivas. Y para cerrar la historia, fue él mismo quien ejecutó el último penal. “Rojo agarró la pelota y metió un golazo para darnos el campeonato”, contó.
El festejo fue desatado. “Es la primera vez que Los Pampas ganan este torneo en cualquier categoría. Somos los primeros”, dijo entre risas.
Pero más allá del título, Samurio se queda con el proceso: “No sabíamos cómo íbamos a responder con un plantel corto, pero hicimos las cosas muy bien. Fuimos creciendo partido a partido, dejando equipos muy fuertes por el camino. Es una historia realmente muy linda y muy emocionante”.
