A la espera de competir mañana en la prueba de los 5 kilómetros, la nadadora Pilar Cañedo contó a Chicos las Pelotas cuál fue su experiencia en los 10 kilómetros del Mundial de aguas abiertas que se vive en Singapur.
Cañedo, que llegó en el puesto 50° compartido con la paraguaya Cielo Peralta, se transformó en la primera uruguaya en completar la prueba mundialista.
“Fue todo extraño porque se fue suspendiendo la competencia por la calidad del agua. Nos estuvimos levantando a las 5 de mañana, finalmente se iba a correr de mañana y ya no dormí desde las 3, pero terminó por postergarse para la tarde. Increíblemente a la tarde dijeron que estaba bien la calidad del agua, pero la realidad es que no había otro día para poder correr los 10 kilómetros”, dijo sobre las tres postergaciones que sufrió la competencia.
La prueba se vivió con un calor insoportable. Y, para colmo, los planes cambiaron un poco por el hecho de que hubo un premio de mil dólares para la primera nadadora que pasara la primera boya. Esto llevó a que de entrada hubiera un sprint importante que, para aquella que tenía otra planificación, significó variar la planificación para no quedar tan lejos.

Más allá de esto, Cañedo fue más o menos llevando adelante sus planes. Hasta que un error del entrenador brasileño que se ofreció a suministrarle la hidratación se distrajo, y cambió todo.
“Es horrible estar sin entrenador, sin nada. Mi técnico en Brasil se ofreció a hacer la hidratación, pero él estaba pendiente de sus dos nadadoras. Hasta la tercera vuelta iba nadando con una coreana y una venezolana, y pegué un cambio de ritmo de la tercera a la cuarta vuelta porque tenía una buena hidratación como para hacerlo. Al punto que le saqué un minuto a la venezolana, aunque la coreana me siguió el ritmo. Pero cuando paré a hidratar en la cuarta vuelta, el entrenador se distrajo y no pude hidratarme. Sicológicamente me mató la carrera. Me mató la cabeza y también lo físico, porque había cambiado de ritmo, estaba desgastada y no pude responder luego por la falta de hidratación”, repasó.
Cañedo destacó, más allá de todo, el hecho de haber terminado la prueba, durísima, en la que es su primer Mundial. “Es otro mundo. Pude terminar con 20 años y siendo mi primer Mundial. La ganadora tiene casi 30 años y una experiencia enorme”, reconoció.
La sanducera añadió que “nunca había nadado en este tipo de agua, y no solo por la temperatura. Es que acá estamos en un puerto, y al moverse tanto y tener tanta actividad decidieron que no se pararan las actividades, por lo que al entrar a puerto los barcos generan unas olas importantes, que si bien no llegan a romper, complican todo. Y eso se suma a la temperatura y también a las aguavivas. Fue realmente durísimo, al punto que abandonaron 15 hombres y 14 mujeres, cuando el año pasado no abandonó ningún nadador en la rama masculina y solo dos chicas”.
Lo cierto es que fue, por las condiciones, una carrera lenta. Pero Cañedo se dio el gusto de terminar sus primeros 10 kilómetros en un Mundial, con condiciones dificilísimas, sin entrenador, preparador físico, fisioterapeuta, médico y todo lo que uno pueda imaginarse que sus rivales sí tuvieron. Pero así, con todas las ganas, espera mañana volver al agua para nadar los 5 kilómetros.

