Jacinto Rivero no afloja y continúa con su entrenamiento pensando en la que será su primera participación en el Spartathlon, la ultramaratón a vivirse en Grecia sobre 246 kilómetros y con un máximo de 36 horas, uniendo Atenas con Esparta.
La versión 2025 de este clásico que se disputará los días 27 y 28 de setiembre, y el ultramaratonista sanducero, que correrá con el número 113, reconoce que le cuesta conciliar el sueño pensando en lo que será esta participación.
Por lo pronto, Rivero aseguró a Chicos las Pelotas que “tengo por delante dos meses duros en cuanto a la acumulación de kilómetros de entrenamiento, pero tenemos que meterle”.
“Estoy tratando de hacer entrenamientos largos, sumando desniveles porque allá serán importantes, de casi 3 mil metros, algo a lo que no estamos acostumbrados en nuestra geografía. Por ahora estoy haciendo unos 140 kilómetros por semana, con tiras largas de 40 kilómetros que se irán aumentando para testar un poco cómo responde el físico. Pero trato de mezclar algo de descanso, porque es fundamental”, repasó el también árbitro de fútbol.
Jacinto Rivero apuesta a “llegar de la mejor forma, sumando senderos y repechos”, por lo que desechó la posibilidad de hacer alguna competencia en pista, dado que en Grecia “no vamos a correr ni en pista ni en llano, así que seguiré entrenando acá, de manera rigurosa”.
Más allá de lo físico, el aspecto mental va a resultar clave. Y Rivero lo sabe. “Estoy de a ratos ansioso, con una mezcla de muchas sensaciones. Está la satisfacción por estar ahí, pero también hay incertidumbre, ansiedad, cosas que pasan por la cabeza. Pero hay que estar equilibrado y tener la mira puesta en esto, que en lo personal será lo más grande a nivel deportivo”, dijo al respecto.
Pero sabe con qué se va a encontrar y que debe aferrarse al plan: “tengo en claro que será muy duro, pero tengo que confiar en el plan que llevo en cuanto a entrenamiento. Y cuando comience la carrera tratar de estar concentrado y enfocado para llegar a Esparta y cumplir con este gran sueño que tengo, que no me deja ni dormir”.

