
Lionel Scaloni no pudo esconder la emoción después de la clasificación de Argentina a una nueva final del mundo. La selección albiceleste acababa de derrotar 2 a 1 a Inglaterra en una semifinal agónica, y el entrenador volvió a poner el foco en el grupo, en la gente y en una camiseta que, según dijo, obliga a dejarlo todo.
“Sin palabras. Una alegría a nuestro país, a nuestra gente. El otro día dije que este grupo no deja de sorprenderme. Vamos a intentar ganar, dejar todo, pero después de esto es muy difícil intentar que la gente entienda lo que demuestran los jugadores”, expresó desde el campo de juego.
Scaloni fue más allá y dejó una frase que resumió buena parte de lo vivido en la semifinal: “Somos únicos y no es arrogancia. Esta gente nos llevó a ganar el partido”, afirmó, en referencia al apoyo del público argentino durante un encuentro que su equipo logró dar vuelta sobre el final.
También destacó la entrega de sus futbolistas, una característica que Argentina ha repetido a lo largo del torneo. “La camiseta amerita dar todo hasta el final, no guardarse nada, y han demostrado una vez más que lo sienten como todos”, señaló.
Argentina volverá a jugar el partido decisivo de una Copa del Mundo. Será la segunda final consecutiva bajo la conducción de Scaloni, que ya fue campeón en Catar 2022 y ahora irá por otro título frente a España.
La clasificación también dejó al entrenador dentro de una página grande de la historia albiceleste. Con la semifinal ante Inglaterra, Scaloni alcanzó los 14 partidos dirigidos en Mundiales e igualó a Carlos Salvador Bilardo, que hasta ahora tenía en soledad el récord entre los técnicos argentinos.
El entrenador ya había dejado atrás a César Luis Menotti después del triunfo 3 a 1 frente a Suiza en los cuartos de final. Aquel encuentro fue el número 13 de Scaloni en Copas del Mundo, uno más que el técnico campeón en 1978.
Ahora alcanzó a Bilardo, conductor de la Argentina campeona en México 1986 y subcampeona en Italia 1990. El récord compartido, de todas maneras, durará muy poco, porque el próximo domingo, cuando Argentina enfrente a España en la final, Scaloni llegará a los 15 partidos dirigidos en Mundiales y pasará a liderar en solitario esa estadística.
La ampliación del torneo a 48 selecciones ayudó a estirar el calendario, dado que esta edición agregó una nueva ronda de eliminación directa. Los equipos que llegaron hasta la definición completarán ocho encuentros, uno más que en los Mundiales anteriores.
Pero ese dato no explica por sí solo el lugar que Scaloni se ganó. El entrenador llegó a la selección mayor en 2018 como una solución transitoria, después de un Mundial complicado y en medio de un panorama incierto. Con el tiempo armó un equipo, recuperó la confianza del plantel y construyó un ciclo que ya acumula cuatro títulos.
Ahora disputará su segunda final mundialista consecutiva después de otro partido que resumió buena parte de lo que ha sido su proceso: una Argentina que sufrió, que estuvo abajo en el marcador, que no se entregó y que encontró la manera de reaccionar cuando parecía que el tiempo se terminaba.
Scaloni eligió repartir los méritos entre los jugadores, el público y el peso de la camiseta. Sin embargo, los números también hablan de él: ya dejó atrás a Menotti, alcanzó a Bilardo y el domingo quedará solo en lo más alto.
Aunque el récord más importante todavía estará en juego, cuando Argentina enfrente a España por la Copa del Mundo.
