
El Mundial ya tiene la final que todos esperaban conocer. Argentina, vigente campeona del mundo, y España, actual campeona de Europa, se enfrentarán el próximo domingo en el partido que definirá al nuevo dueño de la Copa.
El encuentro se jugará desde la hora 16 de Uruguay en el New York New Jersey Stadium, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey, escenario elegido por FIFA para cerrar el primer Mundial disputado con 48 selecciones.
De un lado estará una Argentina acostumbrada a jugar este tipo de partidos, con Lionel Messi como conductor de una generación que ya sabe lo que es ganar todo. Del otro aparecerá una España renovada, joven, atrevida y que llega a la definición después de dejar por el camino a Francia con un contundente 2 a 0.
Los dos equipos debieron enfrentarse hace algún tiempo por la Finalissima en Catar, pero el choque entre los campeones continentales fue suspendido por la guerra. Ahora irán por la Copa del Mundo.
Será también un cruce entre dos maneras diferentes de recorrer el torneo. España construyó su clasificación desde el control de la pelota, la intensidad y la capacidad para atacar con muchos futbolistas. En la fase eliminatoria derrotó 3 a 0 a Austria, venció 1 a 0 a Portugal, superó 2 a 1 a Bélgica y eliminó a Francia en semifinales.
Argentina, en cambio, tuvo que convivir varias veces con el sufrimiento. El equipo de Lionel Scaloni superó 3 a 2 a Cabo Verde en los dieciseisavos de final, volvió a ganar por el mismo resultado ante Egipto, derrotó 3 a 1 a Suiza y remontó frente a Inglaterra para quedarse con la semifinal por 2 a 1.
Los dos llegan invictos al partido decisivo, aunque mostrando características diferentes.
España ha sido uno de los equipos más firmes del campeonato. Tiene velocidad por las bandas, buenos movimientos en ataque y futbolistas capaces de sostener la pelota bajo presión.
Argentina se apoya en una estructura conocida, en la experiencia acumulada durante los últimos años y en una personalidad que volvió a quedar demostrada ante Inglaterra.
Cuando parecía eliminada, reaccionó. Cuando el reloj apretaba, encontró el empate. Y cuando el partido se encaminaba al alargue, fue a buscar la victoria.
Messi y una nueva final
La definición tendrá nuevamente a Lionel Messi como uno de sus grandes protagonistas. El capitán argentino atraviesa otro Mundial histórico. Durante la fase de grupos se convirtió en el primer futbolista en marcar en siete partidos consecutivos de una Copa del Mundo y alcanzó los 19 goles en la competencia, para quedar como máximo anotador histórico del torneo.
Ahora tendrá por delante una nueva final. Argentina conquistó la Copa del Mundo en 1978, 1986 y 2022. España, en cambio, levantó el trofeo una sola vez, en Sudáfrica 2010. La Roja llegó al torneo como campeona europea y con una generación que busca confirmar que su presente no es solamente una promesa.
Para Messi será también la posibilidad de sumar otro capítulo a una carrera que parecía haber alcanzado su punto máximo en Catar. Para los jóvenes españoles será la oportunidad de derribar al campeón y quedarse con el título más importante del fútbol mundial.
Dos selecciones que se conocen
Argentina y España han jugado varias veces a lo largo de la historia, aunque la mayoría de esos cruces fueron amistosos.
El historial publicado por la Asociación del Fútbol Argentino registraba, antes de su partido de 2018, una ventaja mínima para la selección albiceleste, con seis triunfos argentinos, cinco españoles y tres empates.
El antecedente reciente más recordado fue el 6 a 1 de España en Madrid, en marzo de 2018, durante la preparación para el Mundial de Rusia. Pero aquel partido poco tendrá que ver con lo que sucederá ahora. Pasaron los años, cambiaron los entrenadores, se renovaron los planteles y ambas selecciones atravesaron procesos muy diferentes.
Argentina encontró estabilidad con Scaloni, volvió a ser campeona de América y recuperó el título mundial.
España reconstruyó su equipo después de varios golpes, apostó por una generación joven y volvió a instalarse entre las grandes potencias.
La experiencia contra el impulso
La final también puede leerse como un duelo generacional. Argentina cuenta con futbolistas que han atravesado varias definiciones y saben cómo manejar los momentos más delicados de un partido.
España tiene la frescura de un equipo que juega sin complejos, que presiona alto y que no suele cambiar su propuesta según el rival. La gran pregunta será quién podrá imponer las condiciones.
Argentina necesitará quitarle ritmo al juego español, evitar quedar demasiado lejos de la pelota y encontrar espacios detrás de los laterales.
España intentará mover a la defensa argentina, rodear a Messi y evitar que el encuentro se convierta en una batalla emocional, un terreno en el que el campeón se siente especialmente cómodo.
También será clave comprobar cómo llegan ambos equipos desde el aspecto físico. España tendrá un día más de descanso, dado que jugó su semifinal el martes frente a Francia. Argentina recién selló su clasificación el miércoles después de un partido intenso y cargado de tensión contra Inglaterra.
Una final con todos los ingredientes
El New York New Jersey Stadium recibirá el domingo el último partido de un Mundial diferente, más largo y con más participantes que nunca.
Allí estará España, que quiere recuperar una Copa que no gana desde 2010.
Y estará Argentina, que busca defender el título conquistado en Catar y convertirse nuevamente en campeona.
Será el campeón de Europa contra el campeón del mundo. La juventud española ante la experiencia argentina. La velocidad y el control contra la resistencia y la personalidad. Y, por encima de todo, una Copa del Mundo esperando dueño.
Argentina y España jugarán la final el domingo 19 de julio, desde la hora 16 de Uruguay, en East Rutherford, Nueva Jersey. Después de 103 partidos, quedará solamente uno, más allá del choque por el tercer puesto entre Francia e Inglaterra el sábado. Quedará el que lo define todo.
