Doblete de Trossard, gol de De Bruyne, Lukaku y Saelemaekers le dieron a los Diablos Rojos su primer triunfo del Mundial en el momento justo. Egipto, que empató 1-1 con Irán en el partido paralelo, clasificó como segundo gracias a la diferencia de gol.
Sin triunfos en las dos primeras citas, con sendos empates ante Egipto e Irán, la única idea de Bélgica era ganar a Nueva Zelanda sin especular ni depender de nadie, una lección aprendida desde Qatar 2022. El equipo encerró a los oceánicos con autoridad desde el arranque, con Hans Vanaken como gran figura del once por su llegada, su juego entre líneas y su calidad asociativa.
El primer gol llegó cerca de la media hora: en un saque de esquina con varios rebotes en el área, Leandro Trossard apareció para abrir el marcador con el 0-1, tras un primer intento que había sido repelido por el poste. Bélgica remató trece veces solo en la primera mitad, cuatro de ellas entre los tres palos, una efectividad menor a la de otros tiempos, pero suficiente para dominar el partido.
En el complemento, Trossard volvió a aparecer con una volea para el 0-2 al minuto 50, despejando el camino hacia los dieciseisavos. Apenas diez minutos después, Trossard arrastró marcas y descargó en Kevin De Bruyne, quien solo tuvo que cruzar un remate para mandar la pelota al fondo de la red y, por fin, hacer explotar al capitán belga. Nueva Zelanda descontó al minuto 84 a través de Elijah Just, que cazó un rebote en el borde del área y fusiló a Courtois, el único gol que pudo torcerle el invicto a la portería belga.
La resistencia oceánica duró poco. Bélgica recuperó el control y sumó dos goles más: primero Romelu Lukaku, de cabeza, y luego Alexis Saelemaekers ya en los minutos de adición, para sellar el contundente 5-1 definitivo.
El partido tuvo un condimento curioso para Thibaut Courtois, que con este encuentro se convirtió en el jugador belga con más partidos disputados en la historia de los Mundiales, superando a Enzo Scifo, y ya acumula 18 presencias en la competencia. Con el resultado, Bélgica cerró la fase de grupos como líder de la zona gracias a su mejor diferencia de gol, mientras que Egipto avanzó como segundo clasificado. Los Diablos Rojos tendrán como rival a un mejor tercero aún por definirse, en un partido que se jugará el 1 de julio en el Lumen Field de Seattle.
Egipto empató 1-1 con Irán, pero le bastó para avanzar como segundo del Grupo G
Mostafa Zico igualó de cabeza a los 58 minutos tras el gol inicial. Con el punto sumado en Seattle, los Faraones se aseguraron la clasificación a dieciseisavos.
El partido tuvo un desarrollo táctico marcado por la conveniencia mutua del resultado. Egipto e Irán empataron 1-1 en el Lumen Field de Seattle, en un cruce que se fue al límite y en el que, en los minutos finales, el equipo persa estuvo muy cerca de quedarse con el cupo directo a la próxima ronda sin lograr consumar la remontada. RPP Noticias
El antecedente inmediato marcaba que Irán había sostenido el 0-0 ante Bélgica en la segunda fecha sin demasiados sobresaltos, e incluso había visto anulado un gol de Mehdi Taremi por una posición adelantada muy ajustada, en una jugada preparada a balón parado. Ese resultado dejaba a los persas con apenas dos puntos antes del último compromiso, urgidos de un buen resultado ante Egipto.
El partido se mantuvo cambiante en su lectura: con los resultados de ambos encuentros del grupo desarrollándose en paralelo, Egipto y Bélgica llegaron a estar empatados en puntos, con los africanos clasificando como primeros por una mejor diferencia de gol, mientras que Irán se metía en la próxima ronda como uno de los mejores terceros y Nueva Zelanda quedaba fuera.
Sobre el cierre, ambas selecciones decidieron no arriesgar de más: el resultado les servía a las dos, ya que un gol de Egipto hubiera dejado a Irán eliminado del Mundial. El 1-1 final terminó siendo, así, un desenlace funcional para los dos.
