
Lionel Messi volvió a meterse en la historia de los Mundiales. Lo hizo en un partido cargado de tensión, con Argentina contra las cuerdas, con el partido casi perdido y con su zurda apareciendo cuando más quemaba.
Pero esta vez la historia tuvo dos caras.
Porque Messi anotó otro gol, fue clave en la remontada argentina ante Egipto y estiró su marca como máximo goleador histórico de las Copas del Mundo. Pero también volvió a fallar desde el punto penal y se quedó con otro récord, bastante menos luminoso: es el futbolista que más penales erró en la historia de los Mundiales, sin contar las definiciones por penales.
Las dos cosas son ciertas. Y las dos hablan de Messi.
Ante Egipto, por los octavos de final del Mundial 2026, Argentina vivió una de esas tardes que pueden quebrar a cualquiera. La Albiceleste estuvo 2 a 0 abajo, sufrió el plan egipcio, falló un penal por intermedio de su capitán y quedó muy cerca de despedirse del torneo.
Mostafa Shobeir le atajó el remate a Messi cuando Egipto ya ganaba 1 a 0. No fue un detalle menor. En un partido de eliminación directa, con Argentina incómoda y sin claridad, ese penal podía cambiar el desarrollo. Pero el arquero egipcio adivinó, contuvo el disparo y agrandó la sensación de que el campeón del mundo estaba contra las cuerdas.
Era el segundo penal que Messi fallaba en este Mundial, después del remate desviado ante Austria en la fase de grupos. Con eso, se transformó en el primer jugador en la historia de las Copas del Mundo que falla dos penales en una misma edición, sin contar tandas.
Y, al mismo tiempo, Messi hizo lo que Messi hace. Siguió jugando.
Argentina no se cayó del todo. Descontó por intermedio de Cristian “Cuti” Romero, tras una pelota de Messi, y después apareció el propio capitán para marcar el 2 a 2. El penal errado ya pesaba menos. La historia empezaba a cambiar de lado.
El gol de Messi ante Egipto no fue uno más. Le permitió llegar a 21 tantos en Mundiales y seguir agrandando una marca que ya lo ubica por encima de todos en la historia del torneo. A los 39 años, sigue anotando en la Copa del Mundo. Sigue apareciendo en partidos de eliminación. Sigue siendo el jugador que puede torcer una tarde imposible.
Pero también sigue arrastrando una relación extraña con los penales mundialistas. En Catar 2022 ya había fallado ante Polonia, aunque después Argentina ganó 2 a 0. En este Mundial erró ante Austria y volvió a fallar ante Egipto. En total, la estadística lo pone en un lugar curioso: el máximo goleador de la historia mundialista es también el jugador que más veces falló desde los doce pasos en el mismo escenario.
Esa es la doble cara de Messi. Por un lado, el futbolista eterno. El que rompió el récord de goles en Mundiales, el que sigue cargando a Argentina, el que empató un partido que parecía perdido y el que terminó siendo parte central de otra remontada memorable. Por otro, el Messi humano. El que también falla, el que carga con penales errados, el que puede quedar atrapado en una marca negativa pese a ser el mejor de su generación.
Y ahí está, quizás, lo más interesante. Porque muchas veces se cuenta a Messi como si fuera una estatua. Como si no pudiera fallar. Como si cada partido estuviera obligado a ser una obra maestra. Pero su grandeza también se explica desde otro lugar: desde la capacidad de equivocarse, seguir jugando y volver a aparecer.
Contra Egipto, Messi falló un penal que pudo haber hundido a Argentina. Después asistió, convirtió y ayudó a levantar un 0-2 en un cruce mundialista. En una misma tarde mostró el error y la respuesta. La fragilidad y la jerarquía. El peso de los años y la vigencia de siempre.
Argentina terminó ganando 3 a 2 con goles de Romero, Messi y Enzo Fernández. Egipto se fue con bronca, con reclamos y con la sensación de haber estado muy cerca. Pero Messi se fue con otra página escrita en su historia: una de esas páginas raras, donde conviven el récord más grande y la estadística que nadie quiere tener.
Máximo goleador histórico de los Mundiales. Máximo fallador de penales en la historia de los Mundiales. Las dos caras de Messi. Las dos, en el mismo jugador. Las dos, en la misma leyenda.
