
El duelo más parejo de los octavos de final cumplió con la promesa. Los dos equipos que llegaban invictos al cruce no se concedieron nada durante 120 minutos en el BC Place de Vancouver, y la eliminatoria tuvo que resolverse desde los doce pasos en lo que fue la primera tanda de penales del Mundial 2026.
Los suizos jugaron en Vancouver por tercera vez consecutiva, después del 2-1 a Canadá en fase de grupos y el 2-0 a Argelia en dieciseisavos, conociendo el escenario como nadie. Colombia, en cambio, casi no tuvo tiempo para desempacar: comenzó su aventura mundialista con dos partidos en México y le siguieron otros dos en Estados Unidos, siendo este su quinto estadio diferente en cinco juegos.
El partido comenzó con Suiza buscando los espacios con fluidez. Ya sea por derecha o por izquierda, los helvéticos siempre encontraban un jugador libre, avanzando demasiado fácilmente por el campo. Colombia intentó asentarse con la pelota, pero le costó horrores encontrar los caminos hacia el arco rival.
Luis Díaz, la gran figura de la selección, no está en su mejor momento. Desde que brilló contra Uzbekistán dando una asistencia y convirtiendo un gol, ha dejado de ser determinante. La presión suiza sobre el extremo del Bayern fue constante, neutralizando su desequilibrio habitual. Kobel le sopló el gol a Sánchez en un rebote y se quedó con el balón en la mejor oportunidad colombiana del primer tiempo.
En el complemento, Colombia creció y presionó en busca del gol que le diera el pase directo a cuartos. Muñoz presionó muy bien en ataque y el balón le quedó a Campaz ante el portero, pero su remate se fue arriba del travesaño. En la prórroga, Kobel volvió a aparecer con dificultad para sacarle el gol a Campaz en la acción más clara del tiempo suplementario.
Con el 0-0 persistiendo, la definición por penales fue inevitable. Pateó primero Colombia, pero Quintero agarró mal el balón y falló. Del lado suizo, la precisión fue determinante: Ruben Vargas convirtió el último penal y le dio la victoria a Suiza.
La eliminación de Colombia cierra una campaña que prometía mucho más. Los cafeteros llegaron a octavos con uno de los mejores desempeños futbolísticos de todo el torneo: maniataron y merecieron vencer a Portugal, y el duelo ante Ghana exhibió una diferencia más grande que el 1-0 final. Pero la falta de gol en los momentos decisivos fue la constante que terminó pesando más que cualquier virtud colectiva.
Suiza, en cambio, avanza a cuartos de final por segunda vez en su historia mundialista y lo hace con una solidez defensiva que la convierte en un rival incómodo para cualquiera. El duelo de cuartos de final llegará muy rápido: será este sábado en Kansas City ante Argentina. Los helvéticos llegan con frescura, orden y el impulso de haber eliminado al equipo más sólido del torneo hasta el momento.
