
En medio de una época en la que muchas veces se insiste en que los adolescentes han perdido el interés por aprender, leer o comprometerse con proyectos colectivos, una experiencia desarrollada en el Liceo Logosófico de Montevideo demuestra exactamente lo contrario.
A partir de un taller de periodismo deportivo brindado por el periodista Jorge Señorans, estudiantes de primero, segundo y tercero de EMS del citado centro estudiantil produjeron una completa guía del Mundial 2026. Y cuando hablamos de una guía, no hablamos de un simple trabajo de clase. Hablamos de una publicación de 66 páginas, bilingüe, con información de las 48 selecciones participantes, perfiles de jugadores, cuerpos técnicos, estadios, grupos, estadísticas y contenidos elaborados íntegramente por jóvenes.
Lo más valioso, sin embargo, no está en el resultado final, que es excelente. Está en el proceso.
Porque detrás de cada página hubo investigación, redacción, corrección, diseño, búsqueda de información, trabajo en equipo y utilización responsable de herramientas tecnológicas. Hubo estudiantes transformando una pasión en conocimiento.
El editorial de la publicación resume perfectamente el espíritu de la propuesta. Allí se destaca que la guía nació a partir del Taller de Periodismo y que fue realizada por alumnos con un “gran espíritu de equipo”, una expresión sencilla pero que explica buena parte del éxito del proyecto.
Y es precisamente allí donde aparece el verdadero valor del deporte.
Durante décadas se habló del deporte como una herramienta de formación para quienes juegan. Pero el deporte también puede ser una puerta de entrada para quienes escriben, investigan, diseñan, fotografían, editan videos o comunican.
No todos los jóvenes van a ser futbolistas. Pero muchos pueden descubrir vocaciones a través del fútbol.
Un Mundial puede servir para aprender geografía, historia, idiomas, redacción, diseño gráfico, estadística y trabajo colaborativo. Esta guía es una demostración concreta de ello.
Por eso la experiencia merece ser reconocida. Por los estudiantes que dedicaron horas de trabajo para concretarla. Por los docentes y talleristas que encontraron una manera diferente de enseñar.
Y también porque deja un mensaje para los centros educativos de todo el país: cuando se generan propuestas que conectan con los intereses de los jóvenes, los resultados suelen superar cualquier expectativa.
La guía mundialista del Liceo Logosófico habla de fútbol. Pero en realidad cuenta una historia mucho más importante.
La historia de un grupo de adolescentes que decidió crear en lugar de consumir, investigar en lugar de repetir y trabajar en equipo para construir algo propio.
Y en tiempos donde abundan las críticas hacia las nuevas generaciones, quizá sea una buena oportunidad para recordar que muchas veces el problema no es la falta de interés de los jóvenes.
El problema es que todavía no encontramos suficientes proyectos capaces de despertar ese interés.
Esta vez, el Mundial lo hizo.
Descargá acá toda la guía realizada por los alumnos del Liceo Logosófico de Montevideo:
