
Francia y España no se enfrentarán mañana solamente por un lugar en la final del Mundial. Al costado del campo también habrá un duelo entre dos entrenadores ganadores, aunque sus carreras, sus métodos y los caminos recorridos para llegar hasta esta semifinal sean completamente diferentes.
Didier Deschamps y Luis de la Fuente acumulan 15 títulos como entrenadores. El francés conquistó diez, incluido el trofeo más importante que puede levantar un director técnico. El español suma cinco y construyó casi todo su palmarés trabajando dentro de las diferentes categorías de la selección de su país.
Uno ya sabe lo que significa ganar un Mundial y está a punto de cerrar una de las etapas más extensas y exitosas en la historia de una selección. El otro esperó durante años su oportunidad, creció junto a los juveniles españoles y, cuando finalmente recibió el equipo mayor, comenzó a ganar casi de inmediato.
Mañana no se medirán solamente Francia y España. También se enfrentarán el hombre que ya conquistó el mundo y el entrenador que pretende alcanzarlo por primera vez.
Deschamps, el hombre que conoce el camino
Didier Deschamps asumió como seleccionador de Francia en 2012. Desde entonces convirtió a los Bleus en una presencia habitual en las instancias decisivas de los grandes campeonatos.
Fue subcampeón de la Eurocopa de 2016, campeón mundial en Rusia 2018, ganador de la Liga de Naciones en 2021 y nuevamente finalista de una Copa del Mundo en Catar 2022.
Ahora está a un partido de alcanzar su tercera final mundialista consecutiva.
El francés ya había hecho historia antes de sentarse en el banco. Como capitán levantó la Copa del Mundo de 1998 y la Eurocopa de 2000. Después volvió a ser campeón mundial, pero como entrenador.
Solo tres hombres lograron conquistar una Copa del Mundo como futbolistas y como directores técnicos: el brasileño Mario Zagallo, el alemán Franz Beckenbauer y Deschamps.
Su carrera como entrenador comenzó mucho antes de llegar a la selección.
Con Mónaco ganó la Copa de la Liga francesa en 2003 y condujo al equipo hasta la final de la Liga de Campeones de 2004, en la que cayó frente al Porto de José Mourinho.
Más tarde aceptó el desafío de dirigir a Juventus cuando el gigante italiano había sido descendido a la Serie B. Logró el campeonato de la temporada 2006-2007 y devolvió al club a la máxima categoría.
Su ciclo más exitoso en clubes llegó en Olympique de Marsella. Allí ganó la Liga francesa de 2009-2010, tres Copas de la Liga consecutivas y dos Supercopas de Francia.
A esos ocho títulos en clubes les agregó dos con la selección mayor: el Mundial de 2018 y la Liga de Naciones de 2021.
El palmarés oficial de Deschamps como entrenador está compuesto por diez campeonatos.
Pero los números no explican por completo su influencia en Francia.
Durante 14 años fue capaz de renovar el plantel, administrar figuras, superar conflictos y mantener a la selección entre las principales potencias del planeta. Llegaron nuevos jugadores, cambiaron los referentes y se modificaron algunos nombres, pero Francia siguió compitiendo.
Su propuesta no siempre despertó admiración. Muchas veces fue acusado de ser demasiado prudente, de priorizar el resultado sobre el espectáculo y de no aprovechar toda la riqueza técnica de sus futbolistas.
Deschamps nunca pareció demasiado preocupado por esas críticas.
Su Francia puede defender, esperar, ceder la pelota y atacar cuando encuentra el momento adecuado. No necesita controlar cada minuto para dominar un partido. Tampoco pretende demostrar superioridad mediante la posesión.
Su gran especialidad es otra: competir.
El Mundial de 2026 marcará el final de su ciclo. Deschamps ya anunció que dejará el cargo cuando termine el torneo, después de haber dirigido a Francia durante 14 años.
Por eso, cada partido puede ser el último. Y mañana intentará que todavía le queden dos.
De la Fuente, el entrenador que subió todos los escalones
El camino de Luis de la Fuente fue muy diferente. No construyó su prestigio dirigiendo a los clubes más poderosos de Europa. Tampoco llegó a la selección española acompañado por una enorme repercusión mediática.
Durante años trabajó lejos de los principales focos, formando jugadores y dirigiendo las categorías juveniles de España.
Fue campeón europeo Sub 19 en 2015. Tres años después ganó la medalla de oro de los Juegos Mediterráneos con la selección Sub 18. En 2019 conquistó el Europeo Sub 21 y en los Juegos Olímpicos de Tokio obtuvo la medalla de plata.
De la Fuente fue avanzando dentro de la estructura de la Federación Española. Conoció a los futbolistas cuando todavía eran jóvenes, acompañó sus procesos y se preparó durante años para una oportunidad que no sabía si llegaría.
Finalmente recibió la selección absoluta en diciembre de 2022, luego de la eliminación española en el Mundial de Catar.
No fue una designación que generara entusiasmo generalizado.
Su trayectoria fuera de las selecciones juveniles era limitada. Había dirigido a Portugalete, Aurrerá y al equipo filial del Athletic Club. Para una parte de la opinión pública española, su nombre parecía demasiado pequeño para una selección con semejante historia.
La respuesta llegó rápidamente dentro del campo.
En 2023 condujo a España al título de la Liga de Naciones. Un año después ganó la Eurocopa de manera brillante, derrotando a Croacia, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra durante el torneo.
España terminó la Euro 2024 con siete victorias en siete partidos y se convirtió en la primera selección que alcanzó esa cifra de triunfos en una misma edición.
De la Fuente pasó de ser una elección discutida a recibir el reconocimiento como uno de los mejores entrenadores del mundo.
Su palmarés incluye cinco campeonatos: el Europeo Sub 19 de 2015, los Juegos Mediterráneos de 2018, el Europeo Sub 21 de 2019, la Liga de Naciones de 2023 y la Eurocopa de 2024.
La plata olímpica de Tokio completa su recorrido, aunque no se contabiliza como título.
Con la selección mayor tiene dos conquistas, las mismas que Deschamps con Francia: una Liga de Naciones y un gran campeonato continental o mundial.
La diferencia está en el tiempo.
El francés necesitó seis años para ganar su primer título con la selección. De la Fuente levantó dos trofeos durante sus primeros dos años al frente de España.
Dos maneras de construir una selección
Deschamps y De la Fuente también representan dos formas diferentes de llegar a los futbolistas.
El francés construyó su autoridad desde una carrera extraordinaria. Fue campeón mundial como capitán, dirigió clubes importantes, disputó una final de la Liga de Campeones y tomó el mando de Francia con una experiencia reconocida.
Cuando habla de presión, de finales o de partidos decisivos, lo hace desde un lugar que pocos entrenadores pueden ocupar.
De la Fuente edificó su liderazgo desde la cercanía y el conocimiento.
Muchos de los jugadores españoles ya habían trabajado con él en las categorías juveniles. Los vio crecer, conoció sus virtudes, sus dificultades y sus personalidades antes de encontrarlos nuevamente en la selección mayor.
No llegó para imponer una revolución. Llegó para completar un proceso.
Su España pretende dominar mediante la pelota, presionar alto, atacar por las bandas y confiar en futbolistas jóvenes. El entrenador les dio protagonismo a jugadores como Lamine Yamal y Nico Williams, pero también recuperó la importancia de los referentes que debían sostener al equipo.
Deschamps, en cambio, construyó una Francia que acepta diferentes tipos de partidos.
Puede asumir el protagonismo o entregárselo al rival. Puede atacar con muchos futbolistas o refugiarse cerca de su área. Puede ganar desde la inspiración de Kylian Mbappé, pero también desde la fortaleza defensiva y el sacrificio colectivo.
Uno defiende una idea reconocible.
El otro defiende la capacidad de adaptarse.
Una historia que ya tiene capítulos
El duelo entre ambos entrenadores cuenta con antecedentes recientes.
De la Fuente derrotó a Deschamps en las semifinales de la Eurocopa 2024. España comenzó perdiendo, pero dio vuelta el partido y ganó 2 a 1 con goles de Lamine Yamal y Dani Olmo.
Un año después volvieron a encontrarse en las semifinales de la Liga de Naciones. España se impuso 5 a 4 en un partido inolvidable, aunque después perdió la final frente a Portugal.
De la Fuente ganó los dos enfrentamientos directos. Sin embargo, mañana se disputará el más importante.
Deschamps conoce mejor que nadie la presión de un Mundial. Dirigirá su tercera semifinal consecutiva y sabe cómo preparar a un equipo para sobrevivir cuando ya no existe margen para equivocarse.
De la Fuente llega respaldado por los últimos enfrentamientos, por el crecimiento de España y por una generación que parece jugar con la confianza de quien todavía no encontró sus límites.
Quince títulos frente a frente
La comparación del palmarés marca diez títulos para Deschamps y cinco para De la Fuente.
Pero mañana esos campeonatos no entrarán al campo.
No jugará la Copa del Mundo que levantó el francés en Moscú. Tampoco lo harán la Eurocopa ni la Liga de Naciones conquistadas por el entrenador español.
Servirán como respaldo, como experiencia y como prueba de que los dos saben ganar. Después, durante 90 minutos o quizás algo más, deberán encontrar respuestas nuevas.
Deschamps intentará prolongar su despedida y acercarse a una segunda Copa del Mundo como entrenador. De la Fuente buscará conducir a España a una final mundialista por segunda vez en su historia y completar el recorrido que comenzó hace años en los equipos juveniles.
El francés ya estuvo allí. El español quiere llegar. Uno está cerrando una era. El otro pretende iniciar la suya.
Mañana, al costado del campo, también se jugará una semifinal.
