Con 75 goles en los primeros 24 partidos, el torneo registra un promedio de 3,12 tantos por encuentro, la cifra más alta de una primera fecha en los últimos 68 años. Solo Suecia 1958, cuando un joven Pelé deslumbró al mundo con 17 años, tuvo un arranque más prolífico.
La primera jornada de la fase de grupos del Mundial 2026 tuvo 24 partidos y 75 goles marcados, con un promedio de 3,12 goles por partido, el más alto de los últimos 68 años. La cifra supera ampliamente los registros de las últimas Copas del Mundo en su arranque y solo es inferior al histórico 3,63 de Suecia 1958. Fue, justamente, la edición en la que un Pelé adolescente debutó en un Mundial y empezó a construir su leyenda.
El contraste con las ediciones recientes es marcado: 2,67 goles por partido en Brasil 2014, 2,64 en Rusia 2018 y 2,67 en Catar 2022. Tanto las selecciones favoritas como las denominadas «menores» ofrecieron partidos de alta intensidad y pocos reparos a la hora de arriesgar, en un cambio de tendencia respecto a Mundiales recientes, donde los promedios de la primera jornada rara vez superaban los 2,5 goles por partido.
El partido con más goles fue el contundente 7-1 de Alemania ante Curazao, seguido por el vibrante 5-1 de Suecia frente a Túnez y, completando el podio, el 4-2 de Inglaterra sobre Croacia.
El festival ofensivo no se limitó a los favoritos. Curazao, Jordania y Uzbekistán marcaron por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, aunque ninguna pudo evitar la derrota: Curazao cayó 7-1 ante Alemania, Jordania perdió 3-1 frente a Austria y Uzbekistán fue superada 3-1 por Colombia. La RD Congo también celebró un hecho histórico al empatar 1-1 ante Portugal; en su única participación anterior, como Zaire, el país había perdido sus tres partidos sin anotar. La única debutante que se quedó sin marcar fue Cabo Verde, que igualmente consiguió el mejor resultado posible entre los novatos: un 0-0 ante España.
El torneo también dejó una marca curiosa en los tantos en contra. De los 75 goles marcados en la primera jornada, cinco fueron en propia meta, una cifra que es récord para una sola jornada en la historia del certamen.
Otro dato llamativo tiene que ver con el regreso del remate de media distancia. Doce de los 75 goles de la primera jornada llegaron mediante disparos desde fuera del área, el 16% del total, en contraste con la primera fecha de Catar 2022, donde no se había registrado ningún gol en esa modalidad. Lionel Messi fue uno de los grandes protagonistas de esa tendencia: marcó dos de sus tres goles ante Argelia con remates lejanos y llegó a seis tantos de larga distancia en la historia de los Mundiales, superando la marca de cinco que tenía el propio Pelé y convirtiéndose en el máximo anotador histórico desde fuera del área en la competencia.
El récord histórico de promedio goleador en un Mundial sigue perteneciendo a Suiza 1954, con 5,38 goles por encuentro, fruto de una época con muchos menos partidos y diferencias más marcadas entre selecciones. Pero para el espectador de 2026, el dato que importa es otro: hace casi siete décadas que una primera jornada mundialista no regalaba semejante avalancha de goles.
