Juventud escribió una noche copera de las que pesan. En Asunción, le ganó 2-1 a Guaraní y avanzó a la siguiente fase de la Copa Libertadores, resolviendo una serie que había comenzado cerrada en Montevideo y que terminó definiéndose en el último suspiro. No fue una victoria cómoda. Fue una victoria construida desde el carácter.
El partido se jugó como se juegan estas llaves: tensión, margen mínimo y cada detalle bajo presión. Juventud entendió el contexto desde el inicio. Fue ordenado, compacto y paciente. No dominó el trámite, pero nunca perdió estructura. En el complemento encontró el momento: tiro libre de Federico Barrandeguy, ventaja y serie a favor tras el empate sin goles en la ida.
Cuando parecía que el escenario estaba controlado, llegó el golpe del local. Penal para Guaraní y empate. La serie volvió a tensarse, el partido se hizo más físico, más emocional. Juventud no se desordenó, sostuvo concentración y siguió en partido. Y cuando el tiempo se terminaba, apareció el momento que define estas noches: Ramiro Peralta, a los 94 marcó el 2-1 y selló la clasificación.
Juventud no ganó por dominio amplio. Ganó por competir mejor la serie. Supo cuándo resistir, cuándo golpear y cómo sostener. En la Copa, eso suele ser suficiente.
El equipo pedrense sigue. Y sigue con una certeza: cuando el margen es mínimo, el que mejor gestiona los momentos avanza. En tercera fase se medirá ante Independiente de Medellín, que dejó por el camino a Liverpool en esta segunda instancia.
EL PARTIDO
Guaraní 1–2 Juventud Copa Libertadores, Fase 2 (vuelta).
Estadio: Defensores del Chaco, Asunción.
Goles: Barrandeguy (JUV), Servio (GUA, penal), Peralta (JUV, 90’+4)
