El Mundial no siempre se juega en 90 minutos. Pero muchas veces se define ahí. El repechaje rumbo a 2026 condensa esa lógica extrema: partidos únicos, sin red, donde no hay proceso que alcance si no hay respuesta inmediata.
Europa y el repechaje intercontinental entran en escena con un formato que elimina cualquier margen de especulación. En cuatro días —del 26 al 31 de marzo— se reparten los últimos seis cupos para la Copa del Mundo. Y en ese lapso, todo puede cambiar.
Europa
El repechaje europeo pone en juego cuatro boletos con 16 selecciones distribuidas en cuatro rutas. El camino es directo: semifinal y final. Dos partidos para ir al Mundial.
Semifinales (26 de marzo)
Italia vs. Irlanda del Norte
Gales vs. Bosnia
Ucrania vs. Suecia
Polonia vs. Albania
Turquía vs. Rumania
Eslovaquia vs. Kosovo
Dinamarca vs. Macedonia del Norte
República Checa vs. Irlanda
Los ganadores avanzarán a las finales del 31 de marzo, donde se definirán los cuatro clasificados.
El contexto es exigente. Hay selecciones con historia mundialista que no pueden fallar y otras que ven una oportunidad única. Pero el formato no distingue trayectorias: impone rendimiento inmediato.
Intercontinental
En paralelo, el repechaje intercontinental reúne a seis selecciones en un cuadro corto y en sede neutral.
Semifinales (26 de marzo)
Bolivia vs. Surinam
Jamaica vs. Nueva Caledonia
Finales (31 de marzo)
Irak vs. ganador Bolivia/Surinam
RD Congo vs. ganador Jamaica/Nueva Caledonia
Dos partidos separan a cada equipo del Mundial. Dos partidos donde el margen es cero.
