El sorteo del Mundial 2026 dejó a Uruguay con buenas sensaciones, instalado en el Grupo H, junto a España, Arabia Saudita y Cabo Verde. La Celeste de Marcelo Bielsa, ubicada en el segundo bombo durante la ceremonia en el John F. Kennedy Center (el exbasquetbolista Shaquille O’Neal fue quien sacó la bolilla de Uruguay), afronta una zona que combina la jerarquía de una gran potencia europea, la proyección y recursos de un rival asiático en ascenso y la incógnita de un combinado africano con progresos recientes.
LOS RIVALES
España es, en lo previo, el claro favorito de la llave. Con una generación repleta de talento, llega como uno de los equipos más técnicos y profundos del torneo, liderando en ranking de FIFA y siendo vigente campeón de la Eurocopa. En la eliminatoria europea sumó 18 de 16 unidades. Su principal amenaza para Uruguay será el control del balón, la capacidad para manejar ritmos y la eficacia para desactivar la presión celeste.
Tras la exhibición de 2022 (le ganó a Argentina en el debut) y la inversión en talento y preparación, Arabia Saudita representa un rival peligroso —rápido en transición y con buenas piezas ofensivas— que no debe subestimarse, ya que su experiencia reciente en grandes torneos y su confianza para jugar sin complejos pueden complicar el camino.
Cabo Verde es la sorpresa de la llave y tendrá su primera participación mundialista. Una selección africana que ha crecido en calidad y cohesión, cuya fortaleza pasa por la intensidad física y la capacidad de complicar partidos cerrados. En clave de grupo, puede pelear por ser la alternativa que desequilibre la tabla.
LAS POSIBILIDADES
Uruguay llega con argumentos sólidos, como la tradición, el carácter competitivo en fases finales y la experiencia en torneos de alto nivel, pero también con interrogantes que marcarán su rendimiento dado que se trata de un equipo que todavía no se ha afianzado futbolísticamente.
En un grupo con un favorito marcado como España, la pelea por el primer puesto parece igualmente darse entre España y Uruguay. Y queda abierta la disputa por los otros dos boletos, en la que Arabia Saudita y Cabo Verde intentarán aprovechar cualquier desliz.
En números fríos, Uruguay parte como candidato fuerte para ocupar un lugar de clasificación directa, ya sea primero o segundo, pero claro: primero hay que jugar. El equipo de Bielsa tendrá que mejorar sensiblemente con respecto a lo que ha mostrado en los últimos tiempos. Pero también demostró en el primer tramo de las eliminatorias que puede ser un equipo de muchísimo riesgo para cualquiera, aspirando a ganador.

SI PASA…
El Mundial 2026 introduce una ronda extra (octavos ampliados: ronda de 32), por lo que los emparejamientos dependen de la posición final en grupo y de qué terceros clasifiquen.
Si Uruguay gana el Grupo H (H1), en la ronda de 32 se enfrentaría al subcampeón del Grupo J, es decir la llave de Argentina, Austria, Argelia y Jordania. Es decir: evitaría a Argentina solo si ésta termina segunda en J. En la práctica, el rival más probable por nivel sería Austria o Argelia si quiebran el orden esperado.
Si Uruguay termina segundo en el Grupo H (H2), chocaría en la ronda de 32 contra el ganador del Grupo J: ahí la amenaza principal sería Argentina, que figura como cabeza de serie en esa llave. Un segundo puesto en el grupo, por lo tanto, podría traducirse en un cruce durísimo en la primera ronda eliminatoria.
Si Uruguay accede como uno de los mejores terceros: su rival y ruta dependerán de qué terceros se clasifiquen y del casillero que ocupen. La variedad de combinaciones hace que la Celeste pueda toparse con selecciones de distinto perfil —desde potentes europeos a africanos o americanos— en una eliminatoria directa donde cualquier error se paga caro.
REALISMO Y AMBICIÓN
Uruguay llega al Mundial 2026 con el equilibrio clásico entre ambición y prudencia. Su historia y carácter le permiten aspirar a pelear cabeza a cabeza con España por el liderato del Grupo H, posibilidad que pareciera incrementarse si el equipo de Bielsa vuelve a mostrar el gran nivel del primer tramo de las eliminatorias.
Las variables del fútbol moderno (calendario, contexto de cada partido, estado físico de sus figuras) obligan a plantear cada encuentro como una final, con el único objetivo de ganar.
Ganar el grupo ofrecería una ruta teóricamente más favorable. Y terminar segundo o tercero abre la puerta a cruces ante potencias como Argentina y selecciones europeas de alto vuelo.
Pero más allá de que no hay que creerse que será fácil este Grupo H, la Celeste tiene posibilidades reales de avanzar, aunque su destino en el cuadro final dependerá en gran medida de cómo gestione los tres partidos de la fase de grupos y de la capacidad del equipo para competir contra rivales con estilos muy distintos.
LOS PARTIDOS
Restando conocer las sedes, Uruguay debutará ante Arabia Saudita el lunes 15 de junio, y jugará su segundo partido frente a cabo Verde, el domingo 21. El cierre de la serie para los celestes será el viernes 26 de junio, frente a España.

