
El empate 2 a 2 de Uruguay ante Cabo Verde dejó a la Celeste en una situación delicada en el Grupo H del Mundial 2026, pero también dejó algo más: una autocrítica fuerte de los propios futbolistas, que no buscaron excusas después de otro partido que se escapó por errores propios.
Nicolás de la Cruz fue uno de los más claros en zona mixta. El volante reconoció que Uruguay quedó en una posición que no esperaba después de dos partidos ante Arabia Saudita y Cabo Verde en los que no pudo sumar de a tres.
“Estamos en una situación en la que no imaginamos”, dijo el futbolista, que ingresó en el segundo tiempo y trató de darle otra dinámica al equipo. También fue directo al analizar lo que faltó: “Faltó meterla adentro”.
La frase más fuerte llegó enseguida, cuando habló de lo que debe hacer el grupo de cara al partido decisivo ante España. “Es momento de hacer autocrítica individual y comer mierda, como decimos en nuestro país”, aseguró De la Cruz, en una definición cruda, pero ajustada al momento que atraviesa la Celeste.
Uruguay no está eliminado, pero quedó obligado a reaccionar. Y esa reacción no puede venir solamente desde el discurso. La Celeste necesita transformar la bronca en fútbol, porque ante Cabo Verde volvió a tener tramos de dominio, volvió a generar situaciones y volvió a pagar demasiado caro cada error.
Agustín Canobbio, autor del segundo gol uruguayo, también fue autocrítico. El atacante lamentó no haber conseguido “el objetivo principal” y reconoció que, aunque Uruguay fue a buscar el partido, Cabo Verde supo aprovechar sus momentos.
“Fuimos a presionar arriba y ellos encontraron un gol de pelota parada”, explicó. Después, señaló que el rival apostó a las transiciones y que terminó encontrando recompensa con un punto cuando Uruguay buscaba el tercero.
Canobbio dejó otra frase que resume bastante bien lo que le pasó a Uruguay en estos dos partidos: “La posesión de pelota no te garantiza nada; llegan y castigan”. La Celeste tuvo la pelota, atacó más, estuvo en campo rival durante largos pasajes, pero volvió a mostrar falta de contundencia y fragilidad en momentos puntuales.
“Los detalles pesan al máximo nivel”, agregó el extremo. Y en un Mundial, esa frase vale doble. Uruguay no perdió por ser menos que Cabo Verde. Empató porque no supo cerrar un partido que había logrado dar vuelta y porque cometió errores que, en este nivel, se pagan.
Maximiliano Araújo, que volvió a convertir y fue una de las piezas más importantes del equipo, tampoco escondió la frustración. “No sirve de nada el gol”, dijo, dejando claro que lo individual queda en segundo plano cuando el resultado colectivo no aparece.
El atacante marcó que Uruguay volvió a buscar hasta el final, pero que no alcanzó. También reconoció que el equipo no pudo cuidar la ventaja y que terminó sufriendo un partido que, después del 2-1 al cierre del primer tiempo, parecía encaminado.
“Nos queda un partido y necesitamos ganar”, afirmó Araújo, poniendo el foco en la final que se viene ante España.
Sebastián Cáceres, por su parte, fue uno de los más duros en el análisis. El zaguero entendió que Uruguay falló en las dos áreas, una explicación simple pero contundente para entender el empate.
“Llegamos mucho y convertimos poco, y nos llegaron poco y nos hicieron dos goles”, dijo. Esa frase resume buena parte del problema celeste: falta de eficacia arriba y demasiada facilidad para recibir golpes atrás.
Cáceres también fue claro al marcar que el empate tuvo más que ver con errores propios que con virtudes del rival. “Es más nuestro que virtud de ellos”, aseguró. Y agregó que a Uruguay le está costando demasiado cada llegada rival: “Las pocas veces que nos llegan, nos hacen goles”.
La autocrítica aparece, y eso siempre es mejor que la negación. Pero ahora deberá aparecer algo más. Uruguay ya no tiene margen para explicar lo que pasó. Tiene que corregirlo.
