
Egipto se metió en los octavos de final del Mundial 2026 después de vencer a Australia por penales, en un partido largo, cerrado y cargado de tensión, de esos que se juegan más con la cabeza que con las piernas.
Fue 1 a 1 en los 120 minutos, en el Dallas Stadium, y 4 a 2 para los egipcios en la definición desde los doce pasos, resultado que le permitió al equipo africano conseguir una clasificación histórica: por primera vez ganó una eliminatoria mundialista y ahora espera por el vencedor de Argentina – Cabo Verde.
El partido, arbitrado por el uruguayo Gustavo Tejera, empezó mejor para Egipto, que golpeó rápido. A los 13 minutos, Emam Ashour apareció para conectar de cabeza y poner el 1 a 0, en una acción que encontró mal parada a la defensa australiana.
Australia sintió el golpe, pero no se desordenó. Le costó generar peligro claro en el primer tiempo, aunque con el correr de los minutos empezó a empujar, a cargar el área y a jugar más cerca del arco rival.
El empate llegó en el complemento. A los 55 minutos, un intento australiano terminó con el desvío de Mohamed Hany contra su propio arco, para el 1 a 1 que volvió a abrir el partido. Desde ahí, Australia creció en confianza y Egipto tuvo que sostenerse, primero con orden y después con sufrimiento.
El tramo final fue intenso. Australia buscó más, Egipto respondió con alguna salida rápida y el partido entró en una zona de desgaste en la que ninguno logró dar el golpe definitivo. La prórroga tampoco rompió el empate, pese a los intentos de los dos equipos y a un clima cada vez más pesado, con el cansancio ya instalado.
Entonces llegaron los penales. Y ahí Egipto fue más frío.
Mohamed Salah, que había llegado tocado físicamente y no tuvo un partido brillante, apareció en el momento justo y convirtió con jerarquía, incluso con una definición a lo Panenka. También marcaron Mahmoud Saber, Ramy Rabia y Hossam Abdelmaguid, quien terminó sellando la clasificación.
Australia, en cambio, falló dos remates: Lucas Herrington estrelló el suyo en el travesaño y Harry Souttar tampoco pudo convertir. Ni siquiera el cambio de arquero antes de la tanda, con el ingreso de Mat Ryan, pudo torcer la historia para los Socceroos.
Egipto festejó una clasificación enorme, de esas que quedan marcadas. No le sobró fútbol, pero tuvo temple, resistió cuando el partido se le complicó y fue contundente cuando la noche pidió carácter.
Australia se va con bronca, después de haber competido hasta el final y de haber tenido sus chances. Pero en los penales no perdonó Egipto, que sigue adelante y ya está entre los 16 mejores del Mundial.
