
Terminó el Mundial y, más allá de España levantando la copa, quedaron goles, actuaciones y nombres que difícilmente se borren rápidamente de la memoria de los hinchas.
Algunos llegaron al torneo con el cartel de estrellas y respondieron cuando más se esperaba de ellos. Otros aparecieron casi sin que nadie los tuviera en cuenta y terminaron siendo protagonistas de historias que solamente puede regalar una Copa del Mundo.
No se trata necesariamente de elegir a los mejores once. Tampoco de mirar únicamente quién salió campeón, quién hizo más goles o quién llegó más lejos. Son algunos de los futbolistas que, por rendimiento, personalidad o por haber sido protagonistas de un momento especial, quedaron en la retina después de los 104 partidos.
Rodri, el dueño del Mundial

España tuvo figuras en todas las líneas, pero Rodri fue el jugador que sostuvo el funcionamiento del campeón.
Manejó los tiempos, dio equilibrio, recuperó y se convirtió en la referencia de un equipo que volvió a llegar a la cima del mundo. FIFA lo distinguió con el Balón de Oro como mejor jugador del torneo después de su actuación a lo largo de los ocho encuentros disputados por España.
No necesitó acumular goles ni jugadas espectaculares para ser determinante. Hizo algo quizá más difícil: consiguió que España jugara casi siempre a lo que quería jugar.
Kylian Mbappé, diez goles y otra actuación enorme

Francia no pudo alcanzar su tercera final consecutiva, pero Kylian Mbappé volvió a demostrar que los mundiales parecen hechos a su medida.
Marcó diez goles en ocho partidos y se quedó con la Bota de Oro. La cifra amplió todavía más una historia mundialista que comenzó cuando era apenas un adolescente y que ya lo tiene entre los grandes goleadores de la competición.
Francia terminó cuarta, pero Mbappé volvió a marcharse de una Copa del Mundo con una actuación individual difícil de igualar.
Pau Cubarsí, un veterano con edad de juvenil

Jugó como si tuviera varios mundiales encima, aunque estaba disputando el primero.
Pau Cubarsí fue uno de los pilares defensivos del campeón y terminó recibiendo el premio de FIFA al mejor jugador joven del torneo. Su tranquilidad para salir jugando, su capacidad para anticipar y la personalidad que mostró en los partidos más importantes confirmaron que España tiene defensor central para muchos años.
En un equipo lleno de talento ofensivo, el joven zaguero consiguió que también se hablara de la defensa.
Unai Simón, el arquero al que casi no pudieron vencer

España recibió apenas un gol durante todo el Mundial.
Esa cifra habla del trabajo colectivo, pero también de Unai Simón. El arquero apareció cuando el campeón lo necesitó y terminó recibiendo el Guante de Oro de FIFA.
No fue el arquero que más voló para la fotografía ni el que acumuló más atajadas. Fue el que ofreció seguridad detrás de una selección que controló la mayoría de sus partidos.
Erling Haaland, el goleador que derribó a Brasil

Noruega regresó a un Mundial después de 28 años y terminó construyendo una de las grandes historias de la competición.
Erling Haaland marcó goles importantes y fue decisivo en la victoria por 2 a 1 frente a Brasil en octavos de final. Anotó los dos tantos noruegos en el tramo final del partido y encabezó una celebración que recorrió el mundo.
Su selección cayó posteriormente ante Inglaterra, pero Noruega dejó de ser solamente el equipo que volvía a un Mundial: se transformó en uno de los grandes protagonistas.
Antonio Nusa, mucho más que el socio de Haaland

Haaland fue la cara conocida de Noruega, pero Antonio Nusa fue uno de los jugadores que el Mundial presentó ante el público masivo.
El extremo aportó desequilibrio, velocidad y valentía para atacar. Marcó el gol que abrió el camino frente a Costa de Marfil en dieciseisavos de final y fue una de las principales armas creativas del equipo noruego.
Llegó al torneo como un joven de enorme proyección. Se fue como un futbolista al que muchos comenzarán a seguir cada fin de semana.
Vozinha, el héroe de las islas

Cabo Verde fue una de las grandes historias del Mundial y su arquero se convirtió en uno de los personajes más queridos.
Con 40 años, Vozinha debutó en una Copa del Mundo y fue la gran figura del empate sin goles frente a España. También realizó atajadas decisivas contra Uruguay y mantuvo con vida a su selección ante Argentina, incluyendo una salvada frente a Lionel Messi que llevó el encuentro a la prórroga.
Pero su impacto no se limitó a detener remates. FIFA también destacó su participación con los pies y su capacidad para iniciar ataques desde el fondo. Completó 91 de 130 pases durante la fase de grupos y fue una pieza importante para que Cabo Verde pudiera jugar bajo presión.
Vozinha no levantó una copa ni llegó a las últimas instancias. Igualmente, será uno de esos nombres que quedarán unidos para siempre a este Mundial.
Johan Manzambi, la aparición de Suiza

Suiza encontró en Johan Manzambi a uno de los jóvenes más interesantes del torneo.
El mediocampista marcó dos goles frente a Bosnia y Herzegovina, anotó nuevamente ante Canadá y se transformó en una pieza cada vez más importante para el equipo de Murat Yakin. Su ausencia frente a Argentina, provocada por una suspensión, fue considerada un problema importante para los suizos antes del partido de cuartos de final.
Suiza se quedó a las puertas de la semifinal, pero Manzambi terminó el Mundial con su nombre definitivamente instalado.
Yan Diomandé, atrevimiento africano

Costa de Marfil no pudo superar a Noruega en la primera ronda eliminatoria, pero dejó uno de los jóvenes más llamativos de la competición.
Yan Diomandé mostró velocidad, habilidad y una enorme facilidad para encarar. Ya había llamado la atención al marcar en sus primeros partidos con la selección mayor, pero el Mundial lo colocó ante rivales y audiencias de otra dimensión. Fue uno de los futbolistas considerados por FIFA entre los candidatos al premio al mejor jugador joven durante la fase inicial.
No necesitó llegar a una semifinal para dejar la sensación de que su nombre aparecerá mucho durante los próximos años.
Keito Nakamura, una de las caras de Japón

Japón volvió a demostrar que ya no puede ser considerado una sorpresa cada vez que compite en un Mundial.
Dentro de un equipo rápido, ordenado y técnicamente preparado, Keito Nakamura fue uno de los jugadores más desequilibrantes. Marcó frente a Túnez y tuvo una participación decisiva en una goleada por 4 a 0 en la que Japón estableció nuevos registros para su selección en la competencia.
Japón no pudo avanzar todo lo que esperaba, pero Nakamura fue uno de los futbolistas que confirmó el crecimiento individual y colectivo del fútbol asiático.
Orlando Gill, el arquero que dejó afuera a Alemania

Paraguay protagonizó uno de los grandes golpes del Mundial al eliminar a Alemania mediante los penales.
Uno de los responsables fue Orlando Gill. El arquero detuvo el cuarto remate alemán en la definición y terminó convertido en una de las figuras de la histórica clasificación paraguaya. Su actuación también lo llevó a aparecer entre los guardametas destacados por FIFA durante el torneo.
Para buena parte del público internacional era un desconocido. Después de aquella noche, su nombre quedó asociado a una de las mayores sorpresas del campeonato.
Lionel Messi, una última imagen mundialista

No fue el Messi arrollador de otras épocas ni Argentina pudo repetir el título conseguido en Catar. Sin embargo, su presencia volvió a atravesar todo el torneo.
A los 39 años llevó a Argentina hasta una nueva final y se convirtió en el segundo futbolista de la historia en disputar tres partidos decisivos por el título mundial.
La imagen final fue dolorosa: Argentina derrotada y Messi observando cómo España levantaba la copa. Pero también fue la última escena mundialista —al menos hasta que él diga lo contrario— de uno de los jugadores que marcaron para siempre la historia del torneo.
Un Mundial también se recuerda por sus nombres
Cada Copa del Mundo deja un campeón, un goleador y una colección de estadísticas. Pero también deja futbolistas que quedan asociados a un partido, una atajada, una corrida o una historia inesperada.
Rodri confirmó que es uno de los grandes mediocampistas de su generación. Mbappé volvió a marcar goles como si jugar un Mundial fuera algo cotidiano. Cubarsí apareció con una madurez impropia de su edad. Haaland llevó a Noruega a derribar a Brasil.
Pero el torneo también dejó a Vozinha resistiendo frente a las potencias, a Nusa desbordando sin miedo, a Manzambi apareciendo desde Suiza y a Orlando Gill convirtiéndose en héroe ante Alemania.
Algunos ya eran conocidos por todos. Otros llegaron sin hacer ruido. Después de este Mundial, ninguno de ellos volverá a ser mirado de la misma manera.
