
El Mundial 2026 sumó en las últimas horas un capítulo inesperado fuera de la cancha: ocho jugadores de la selección de Túnez habrían arrojado resultados atípicos por clembuterol en controles antidopaje realizados durante el torneo, una situación que ya está bajo investigación y que encendió las alarmas en plena competencia.
La información fue adelantada por medios británicos y luego replicada por diferentes portales internacionales. El dato central es delicado: no se trata, al menos por ahora, de sanciones confirmadas ni de un caso cerrado de dopaje, sino de resultados que deberán ser analizados para determinar el origen de la sustancia detectada.
El clembuterol está prohibido en el deporte de alto rendimiento, pero su aparición en controles antidopaje también puede estar vinculada a casos de contaminación alimentaria, especialmente por consumo de carne. Y ese parece ser, por ahora, el principal argumento que maneja el entorno tunecino.
Según las versiones publicadas, los valores detectados serían bajos y podrían estar relacionados con alimentos consumidos durante la estadía de Túnez en México. La selección africana estuvo basada en Monterrey durante su participación mundialista, y la hipótesis de la carne contaminada ya aparece como una de las líneas de investigación.
Túnez ya había quedado eliminado en fase de grupos, después de una campaña muy floja en lo deportivo. Perdió sus tres partidos ante Suecia, Japón y Países Bajos, recibió 12 goles y además vivió un hecho poco común: el entrenador Sabri Lamouchi fue despedido después del debut, tras la dura caída 5 a 1 ante Suecia.
Ahora, la selección norteafricana suma un problema todavía mayor, aunque el caso debe manejarse con prudencia. En materia antidopaje, un resultado atípico no equivale automáticamente a una sanción. Significa que hay una detección que debe ser revisada, con análisis complementarios y explicaciones médicas o alimentarias antes de tomar una resolución.
El episodio también impactó indirectamente en Inglaterra, que jugará parte de su camino mundialista en México y habría reforzado sus cuidados alimentarios para evitar cualquier riesgo similar. De hecho, varios seleccionados europeos suelen viajar con cocineros propios y controles estrictos sobre la alimentación durante este tipo de torneos.
El Mundial sigue avanzando dentro de la cancha, pero este caso abre una investigación incómoda y sensible. Si se confirma que hubo contaminación alimentaria, los jugadores podrían evitar sanciones. Si la investigación determina otra cosa, Túnez podría cerrar su participación en el torneo con un escándalo mucho más grande que su eliminación deportiva.
