
Argentina volverá a jugar una final del mundo. El domingo, frente a España, la selección albiceleste disputará por séptima vez el partido más importante del fútbol, en busca de su cuarta estrella y de algo todavía más difícil: defender el título conquistado cuatro años atrás en Catar.
Hasta el momento, Argentina jugó seis finales mundialistas. Ganó tres, ante Países Bajos en 1978, Alemania Federal en 1986 y Francia en 2022. Perdió otras tres: frente a Uruguay en 1930, Alemania Federal en 1990 y Alemania en 2014.
La del domingo será, además, su tercera final en las últimas cuatro ediciones del Mundial. Un dato que ayuda a explicar la vigencia de una selección que pasó de la frustración de Brasil 2014 a la consagración en Catar, y que ahora vuelve a quedar a 90 minutos de la gloria.
1930: la primera final de la historia
La primera final de Argentina fue también la primera final en la historia de los Mundiales. Se jugó el 30 de julio de 1930, en el Estadio Centenario de Montevideo, ante Uruguay.
Los locales se adelantaron con un gol de Pablo Dorado, pero Argentina dio vuelta el resultado antes del descanso gracias a Carlos Peucelle y Guillermo Stábile. El equipo argentino se fue al entretiempo ganando 2 a 1 y parecía encaminado a convertirse en el primer campeón mundial.
Uruguay reaccionó en el segundo tiempo y terminó imponiéndose por 4 a 2, con goles de Pedro Cea, Santos Iriarte y Héctor Castro.

Aquella final dejó una anécdota única. Como los equipos no se pusieron de acuerdo sobre qué pelota utilizar, se decidió jugar un tiempo con el balón presentado por Argentina y otro con el elegido por Uruguay. Argentina ganó el primer tiempo con su pelota; Uruguay dio vuelta el partido en el segundo con la suya.
Stábile terminó aquel Mundial como máximo goleador, con ocho tantos, pese a que inicialmente no había sido titular en el debut argentino.
1978: Kempes, los papelitos y la primera Copa
Argentina tuvo que esperar 48 años para regresar a una final. Lo hizo como local, el 25 de junio de 1978, nuevamente ante Países Bajos, aunque entonces era habitual que se lo llamara Holanda.
El partido se disputó en el estadio Monumental, en medio de una lluvia de papelitos que quedó para siempre asociada a aquella selección.
Mario Kempes abrió el marcador, pero Dick Nanninga empató a ocho minutos del final. Cuando quedaban pocos segundos para terminar el tiempo reglamentario, Rob Rensenbrink remató contra uno de los postes del arco defendido por Ubaldo Fillol. Si aquella pelota entraba, Países Bajos era campeón.

Argentina sobrevivió y se impuso en el alargue. Kempes marcó nuevamente, después de llevarse la pelota entre varios rivales, y Daniel Bertoni selló el 3 a 1.
Kempes terminó como goleador del torneo, con seis tantos, y fue la gran figura de la primera consagración mundialista argentina. Curiosamente, había llegado a la fase decisiva sin marcar goles: anotó los seis a partir de la segunda ronda.
Daniel Passarella se convirtió en el primer capitán argentino que levantó la Copa del Mundo.
1986: la obra de Maradona y la corrida de Burruchaga
Ocho años después, Argentina volvió a una final. Fue el 29 de junio de 1986, ante Alemania Federal, en el Estadio Azteca de México.
El equipo dirigido por Carlos Bilardo llegó al partido decisivo empujado por un Diego Maradona extraordinario. Había marcado los dos goles ante Inglaterra —la Mano de Dios y el llamado Gol del Siglo— y otros dos frente a Bélgica en semifinales.
En la final, José Luis Brown abrió el marcador de cabeza. Jorge Valdano anotó el segundo y Argentina quedó 2 a 0 arriba, pero Alemania reaccionó con goles de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Völler.

Cuando parecía que la final se encaminaba al alargue, Maradona recibió en la mitad de la cancha y encontró el pase justo para Jorge Burruchaga. El delantero corrió perseguido por Hans-Peter Briegel y definió ante Harald Schumacher para marcar el 3 a 2.
Burruchaga contó años después que durante aquella corrida pensó que el defensor alemán podía alcanzarlo. No sucedió. Su definición quedó convertida en uno de los goles más importantes de la historia argentina.
Brown, autor del primer tanto, jugó buena parte del encuentro con el hombro lesionado. Como no se permitían más cambios, hizo un agujero en su camiseta para sostener el brazo y permaneció en la cancha hasta el final.
Maradona levantó la Copa y Argentina se convirtió en bicampeón mundial.
1990: revancha alemana y una final cargada de polémica
Argentina llegó a Italia 1990 lejos de mostrar el nivel de cuatro años antes. Perdió el partido inaugural frente a Camerún, sufrió lesiones y suspensiones, y avanzó en varias instancias gracias a las atajadas de Sergio Goycochea.
El equipo de Bilardo eliminó a Brasil en octavos de final, a Yugoslavia por penales en cuartos y al anfitrión Italia, también desde los once pasos, en semifinales.
En la final, disputada el 8 de julio en Roma, volvió a encontrarse con Alemania Federal.
Argentina llegó muy disminuida. No pudo contar con jugadores importantes como Claudio Caniggia, Ricardo Giusti, Julio Olarticoechea y Sergio Batista, suspendidos. Además, Oscar Ruggeri debió salir lesionado durante el encuentro.

El partido se resolvió a cinco minutos del final, cuando el árbitro mexicano Edgardo Codesal sancionó penal por una falta de Roberto Sensini sobre Rudi Völler. Andreas Brehme convirtió el 1 a 0.
Argentina terminó con nueve jugadores por las expulsiones de Pedro Monzón y Gustavo Dezotti. Monzón fue el primer futbolista expulsado en una final mundialista.
Maradona recibió la medalla de subcampeón entre lágrimas y silbidos del público italiano. Alemania obtuvo su revancha cuatro años después de la final perdida en México.
2014: la final que se escapó por muy poco
Pasaron otros 24 años antes de que Argentina volviera al partido decisivo. El 13 de julio de 2014, en el Maracaná de Río de Janeiro, enfrentó a Alemania.
La selección dirigida por Alejandro Sabella había construido su camino desde la solidez. Ganó los tres partidos de la fase de grupos, eliminó a Suiza en el alargue, superó a Bélgica y dejó por el camino a Países Bajos en una definición por penales.
La final fue cerrada, pareja y tuvo oportunidades claras para los argentinos. Gonzalo Higuaín quedó mano a mano tras un error defensivo alemán, pero su remate salió desviado. Más tarde marcó un gol que fue correctamente anulado por posición adelantada. Rodrigo Palacio también tuvo una posibilidad muy clara durante el alargue.

A los 113 minutos, André Schürrle desbordó por izquierda y envió el centro para Mario Götze, que controló con el pecho y definió de zurda ante Sergio Romero.
Alemania ganó 1 a 0 y Argentina quedó nuevamente a un paso de la Copa.
Lionel Messi fue elegido como el mejor jugador del Mundial, aunque recibió el Balón de Oro con una expresión que resumía lo que sentía: había conseguido un premio individual, pero acababa de perder la final que más deseaba ganar.
2022: la final más emocionante
Argentina regresó a una final ocho años después. El 18 de diciembre de 2022 enfrentó a Francia en el estadio de Lusail, en Catar.
El equipo de Lionel Scaloni fue ampliamente superior durante buena parte del partido. Messi abrió el marcador de penal y Ángel Di María marcó el segundo después de una gran jugada colectiva.
Francia parecía derrotada, pero Kylian Mbappé marcó dos goles en menos de dos minutos y llevó el partido al alargue.
Messi volvió a adelantar a Argentina, aunque Mbappé igualó otra vez de penal para completar su triplete. El encuentro terminó 3 a 3 y tuvo una última escena inolvidable: Emiliano Martínez le tapó con la pierna un remate a Randal Kolo Muani cuando Francia quedaba frente al gol del título.

En los penales, el arquero argentino volvió a ser protagonista. Argentina ganó 4 a 2 y se consagró campeón después de 36 años.
Gonzalo Montiel convirtió el penal definitivo. Messi levantó la Copa en su quinto Mundial y completó el gran objetivo que había perseguido durante toda su carrera.
Argentina pasó a tener tres títulos y quedó detrás de Brasil, que suma cinco, y de Alemania e Italia, que tienen cuatro.
Messi, ante un récord nunca alcanzado por un argentino
La final ante España puede dejar una marca histórica para Lionel Messi. Hasta ahora, cuatro futbolistas argentinos disputaron dos finales mundialistas: Diego Maradona, Oscar Ruggeri y Jorge Burruchaga jugaron las de 1986 y 1990, mientras que Messi estuvo en las de 2014 y 2022.
Ningún argentino jugó tres finales de la Copa del Mundo. Por lo tanto, si Messi tiene minutos el domingo, se convertirá en el primer futbolista de la selección que participa dentro de la cancha en tres partidos por el título mundial.
También ampliará su récord como el argentino con más presencias en los Mundiales. Antes de comenzar la edición de 2026 ya lideraba esa estadística por delante de Maradona y Javier Mascherano.
Tres triunfos y tres derrotas
Argentina llegará a la final frente a España con un historial perfectamente equilibrado: tres victorias y tres derrotas.
Ganó sus tres finales marcando tres goles: 3 a 1 ante Países Bajos, 3 a 2 frente a Alemania Federal y 3 a 3 ante Francia, antes de imponerse por penales.
En cambio, perdió sus últimas dos finales sin convertir: 1 a 0 contra Alemania Federal en 1990 y por el mismo resultado ante Alemania en 2014.
La del domingo también será la segunda final consecutiva para el equipo de Lionel Scaloni. Argentina no conseguía disputar dos definiciones mundialistas seguidas desde México 1986 e Italia 1990.
Desde aquella primera tarde de 1930 en el Centenario hasta la definición que se jugará frente a España, cambiaron las camisetas, los estadios, las figuras y hasta la cantidad de selecciones participantes.
Pero hay algo que se mantiene: Argentina volvió a llegar al último partido. El único en el que ya no alcanza con haber hecho un gran Mundial. El partido en el que se decide quién vuelve a su país con la Copa.
