El fútbol uruguayo está de luto. A los 96 años falleció Emilio Santamaría, uno de los defensores más emblemáticos de su época y dueño de una trayectoria que dejó una marca profunda tanto a nivel de clubes como en selecciones.
Formado en Club Nacional de Football, Santamaría fue símbolo de una era y pieza clave en un equipo que dominó a nivel local. Su solidez defensiva, liderazgo y presencia en el fondo lo convirtieron rápidamente en referencia.
El salto al exterior lo llevó al Real Madrid, donde alcanzó la dimensión internacional integrando uno de los planteles más poderosos de la historia del fútbol europeo, sumando títulos y protagonismo en una época dorada.
A nivel de selecciones, defendió a Uruguay en sus primeros años y posteriormente vistió la camiseta de España, participando incluso en la Copa del Mundo de 1962, en un contexto donde los cambios de federación eran posibles.
Dueño de un estilo sobrio pero implacable, Santamaría representó a la perfección al zaguero clásico: firme, seguro y sin estridencias. De esos que no necesitaban destacar con lujos para ser determinantes.
Su partida genera un profundo pesar en el ambiente del fútbol, pero su legado permanece intacto: en la historia de los grandes equipos que integró y en la memoria de una generación que lo tuvo como referencia.
