
La primera fecha del Mundial 2026 dejó una conclusión tan clara como contundente: ganar se está convirtiendo en una tarea mucho más difícil de lo esperado.
Teniendo en cuenta los primeros 24 partidos de la Copa del Mundo (hoy comenzó la segunda fecha), ya se registraron nueve empates. Es decir, el 37,5% de los encuentros disputados finalizaron sin ganador, una cifra que refleja la enorme paridad que existe actualmente en el fútbol internacional.
Uruguay lo sufrió ante Arabia Saudita. España no pudo con Cabo Verde. Portugal dejó puntos frente a la República Democrática del Congo. Bélgica empató con Egipto. Brasil hizo lo propio ante Marruecos.
La lista de sorpresas es larga y deja una sensación cada vez más instalada: en este Mundial no existen rivales sencillos.
Nueve empates en apenas una fecha
Las igualdades registradas durante la primera jornada fueron: Canadá 1-1 Bosnia y Herzegovina, Catar 1-1 Suiza, Brasil 1-1 Marruecos, Países Bajos 2-2 Japón, España 0-0 Cabo Verde, Bélgica 1-1 Egipto, Arabia Saudita 1-1 Uruguay, Irán 2-2 Nueva Zelanda y Portugal 1-1 República Democrática del Congo.
Más allá de los números, varios de esos resultados involucraron a selecciones consideradas candidatas a avanzar con comodidad en sus grupos, lo que terminó potenciando aún más el impacto de los empates.
Los europeos tampoco la tienen fácil
La paridad también quedó reflejada en el rendimiento de los seleccionados europeos. De los equipos del Viejo Continente que ya tuvieron su estreno, apenas Alemania, Francia, Inglaterra y Noruega consiguieron victorias por más de un gol de diferencia.
España empató con Cabo Verde, Portugal igualó ante la República Democrática del Congo, Bélgica cedió puntos frente a Egipto, Países Bajos no pudo con Japón, Suiza empató con Catar y Bosnia repartió unidades con Canadá.
La sensación general es que los favoritos siguen teniendo más recursos, pero ya no logran imponer diferencias con la facilidad de otras épocas.
Un fútbol cada vez más global
La explicación parece ir mucho más allá de los resultados aislados. Hoy las grandes ligas del mundo cuentan con futbolistas de prácticamente todos los continentes. Jugadores africanos, asiáticos y oceánicos compiten semanalmente al máximo nivel, lo que termina reduciendo las diferencias cuando llega el momento de representar a sus selecciones.
Cabo Verde complicó a España. Arabia Saudita le sacó puntos a Uruguay. Egipto frenó a Bélgica. La República Democrática del Congo hizo sufrir a Portugal.
Los nombres pueden sorprender, pero los rendimientos dentro de la cancha cada vez sorprenden menos.
¿Camino a un récord?
Las nueve igualdades registradas en apenas una fecha llaman todavía más la atención cuando se las compara con la historia de los Mundiales.
España 1982 es recordado como uno de los torneos más equilibrados de la historia, con 14 empates en 52 partidos, lo que representó un 26,9% de los encuentros. Alemania 2006 también cerró con 14 igualdades, aunque repartidas en 64 partidos, para un porcentaje del 21,8%.
El Mundial 2026 recién completó su primera fecha y ya acumula nueve empates en 24 encuentros, alcanzando un porcentaje del 37,5%, muy por encima de aquellos registros históricos.
Es cierto que el nuevo formato contempla 104 partidos y que el porcentaje seguramente disminuirá con el correr del campeonato, pero el arranque deja una señal inequívoca: esta Copa del Mundo está siendo una de las más parejas que se recuerden.
Un Mundial más abierto que nunca
El nuevo formato de 48 selecciones generó dudas antes del inicio del torneo. Muchos imaginaban una brecha mayor entre los equipos tradicionales y los debutantes o selecciones de menor recorrido internacional.
Sin embargo, la primera fecha mostró exactamente lo contrario. Lejos de las goleadas masivas, la Copa del Mundo comenzó con partidos equilibrados, marcadores ajustados y varios candidatos dejando puntos por el camino.
Por ahora, la principal enseñanza que deja el Mundial 2026 es muy simple. Los favoritos siguen existiendo. Lo que ya no existen son los rivales fáciles.
